Durante una intervención en el pleno de la Cámara de Senadores, la legisladora afirmó que la principal inquietud planteada por las organizaciones indígenas no está dirigida contra las personas con orientaciones sexuales diversas, sino que se centra en la necesidad de proteger los derechos, la privacidad y el desarrollo integral de los menores de edad.
Según explicó, el comunicado cuestiona la utilización de imágenes de niños indígenas portando banderas alusivas al evento, al considerar que los menores aún no cuentan con la madurez suficiente para comprender o asumir posiciones vinculadas a debates políticos, ideológicos o relacionados con la sexualidad.
Valiente señaló que los referentes indígenas consideran inapropiado que la asistencia humanitaria o las acciones solidarias dirigidas a comunidades vulnerables estén acompañadas de actividades que impliquen la exposición pública de niños y adolescentes en contextos que podrían asociarse a causas o reivindicaciones de adultos.
La senadora recordó que la Constitución Nacional establece en su artículo 54 la obligación de la familia, la sociedad y el Estado de garantizar la protección integral de los niños y adolescentes, resguardando su desarrollo armónico y el pleno ejercicio de sus derechos.
En ese sentido, sostuvo que la prioridad debe ser la protección de la niñez indígena, especialmente en aspectos relacionados con su identidad, privacidad, dignidad e imagen pública. Asimismo, enfatizó que los menores deben crecer en entornos que respeten su proceso de desarrollo y eviten involucrarlos en controversias o debates que corresponden al mundo adulto.
Como parte del pronunciamiento, las organizaciones solicitaron a la agrupación SomosGay y a las personas que difundieron fotografías o contenidos relacionados con la actividad que retiren las publicaciones o, en su defecto, oculten los rostros de los niños y niñas indígenas mediante mecanismos de protección de identidad.
El comunicado también hace un llamado a todas las organizaciones de la sociedad civil para que extremen los cuidados cuando trabajan con menores de edad, especialmente en comunidades indígenas, respetando su derecho a la intimidad, a la protección de su imagen y a desarrollarse libres de cualquier tipo de instrumentalización.
Valiente aclaró que su postura no implica cuestionamientos hacia personas de orientación sexual diversa, sino que responde a la necesidad de garantizar los derechos de todos los niños y adolescentes, independientemente de cualquier condición personal. «Debemos respetar a la niñez y a la adolescencia», expresó.
Finalmente, subrayó que los niños indígenas representan el presente y el futuro de las comunidades originarias y del patrimonio cultural del Paraguay, por lo que su protección constituye una responsabilidad compartida entre las familias, las organizaciones sociales y las instituciones del Estado.















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