El sismo, que tuvo una profundidad de 13 kilómetros con epicentro en la región centro-norte (cerca del estado de Carabobo), ha dejado un panorama de conmoción generalizada. Piñero informó que hay víctimas fatales, numerosos heridos, desaparecidos y daños materiales masivos que aún no han sido cuantificados.
Además, los hospitales se encuentran colapsados y la respuesta de los organismos públicos es muy deficiente debido al grave deterioro que sufrió la infraestructura de atención estatal en los últimos años.
A nivel de servicios, se reportan cortes temporales de telefonía e internet, así como restricciones preventivas en el suministro de gas doméstico. Aunque las réplicas llegaron a la frontera con Colombia y al mar Caribe, el pastor señaló que de momento se ha descartado el riesgo de un tsunami. La población se encuentra sumida en el temor por las réplicas constantes, lo que impidió que muchas personas durmieran durante la noche.
El Consejo Evangélico se encuentra relevando los daños dentro de las comunidades. Piñero relató el dramático caso de una iglesia en La Guaira —una de las zonas más castigadas— donde el pastor logró salvar su vida y la de una niña, pero varios feligreses quedaron atrapados dentro de las instalaciones colapsadas sin que se conozca aún su estado, debido a las tardanzas en los equipos de rescate.
Ante esta emergencia, las iglesias venezolanas se están organizando para brindar ayuda de manera coordinada con las autoridades para no generar desorden en medio de la ansiedad general. Finalmente, el pastor Piñero pidió el apoyo de la comunidad internacional a través de la oración y la solidaridad, extendiendo un mensaje de fe y resiliencia para un pueblo que ya venía golpeado por crisis anteriores y por el drama de la migración.















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