Durante su intervención ante el plenario, el viceministro de Relaciones Exteriores, embajador Víctor Verdún, sostuvo que la OEA atraviesa un momento complejo, marcado por dificultades financieras y una progresiva pérdida de autoridad moral y política, situación que exige tanto medidas urgentes para garantizar el funcionamiento de sus órganos como reformas estructurales que fortalezcan su relevancia en el continente.
Advirtió que uno de los principales obstáculos para el fortalecimiento de la organización radica en las diferencias ideológicas entre los Estados miembros, aunque señaló que estas no deben convertirse en un factor de paralización. En ese sentido, abogó por una visión más pragmática y orientada a resultados concretos para los ciudadanos del hemisferio.
“El Paraguay cree en la OEA, pero creer no es suficiente; hay que actuar”, expresó el alto funcionario de la Cancillería nacional, al reclamar una organización capaz de resolver problemas, prevenir crisis y responder eficazmente a las necesidades de los países de la región.
Uno de los puntos centrales del discurso fue la reafirmación de los principios consagrados en la Constitución Nacional. “Sostenemos con convicción nuestros principios constitucionales: la protección de la vida desde la concepción y la libertad”, manifestó Paraguay ante los representantes de los Estados miembros.
Asimismo, la delegación valoró el espacio de diálogo con la sociedad civil, aunque planteó observaciones respecto al equilibrio en la participación de los distintos sectores. Según señaló, algunos representantes contaron con mayores oportunidades de intervención que otros, situación que consideró necesario corregir para garantizar condiciones equitativas en futuros encuentros.
En materia de seguridad regional, Paraguay identificó como amenazas prioritarias al narcotráfico, el crimen organizado transnacional, la trata de personas, la corrupción y el ciberdelito, fenómenos que —afirmó— superan las capacidades de respuesta individuales de los Estados y requieren una acción coordinada entre organismos de seguridad, inteligencia y justicia.
APOYO A BOLIVIA Y LIBERTADES PARA LOS PUEBLOS DE VENEZUELA, CUBA Y NICARAGUA
El jefe de la delegación oficial paraguaya también expresó su respaldo al Gobierno de Bolivia frente a intentos de desestabilización institucional y exhortó a Venezuela a iniciar un proceso “honesto e irreversible” de normalización democrática.
Igualmente, sostuvo que Cuba y Nicaragua continúan representando desafíos para la democracia regional debido a las restricciones a las libertades fundamentales y la existencia de presos políticos, advirtiendo que “la neutralidad y el silencio no son opciones” cuando se trata de la defensa de los derechos humanos.
Verdún también llamó la atención sobre la crisis humanitaria y de seguridad que atraviesa Haití, reclamando que la comunidad internacional transforme las expresiones de solidaridad en acciones concretas con metas y plazos definidos.
Finalmente, el país expresó su deseo de que el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá marque el inicio de una nueva etapa para la OEA, caracterizada por una mayor credibilidad, utilidad y capacidad de incidencia en los asuntos que afectan a las naciones del continente. “Paraguay afirma su compromiso con este objetivo”, concluyó la delegación nacional al término de la Asamblea General.















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