Durante una entrevista concedida a RCC Radio este jueves, el presidente de la Cooperativa Chortitzer, economista Ronald Reimer, destacó que el éxito alcanzado por la colonia no puede entenderse sin el legado de los 1.250 pioneros menonitas que llegaron desde Canadá en 1927 en busca de un lugar donde establecerse y vivir conforme a sus convicciones religiosas.
“Estamos agradecidos como descendientes de aquellos pioneros que emigraron al Chaco buscando un nuevo asentamiento para vivir como cristianos, guiados por su fe en Dios”, expresó.
Reimer recordó que la llegada de los colonos fue el resultado de un proceso de exploración iniciado años antes, cuando delegados visitaron el Chaco para evaluar las condiciones de habitabilidad de una región que entonces era considerada inhóspita. Aquellas gestiones contaron con el apoyo de autoridades paraguayas de la época y de referentes internacionales que impulsaron el proyecto migratorio.
LA CRUZ PIONERA, SÍMBOLO DE LA HISTORIA Y LA FE
Uno de los momentos más emotivos de la celebración fue la tradicional corrida de relevos de 99 kilómetros desde Punta Riel hasta el centro de Loma Plata, transportando una réplica de la histórica Cruz Pionera.
Según explicó Reimer, el símbolo recuerda la cruz instalada en 1921 por los exploradores que evaluaron el territorio chaqueño antes de la llegada de los primeros colonos. La cruz representa la fe cristiana, mientras que la media luna incorporada en el emblema simboliza el origen inmigrante de los pioneros europeos.
“Confiamos en Cristo hace 99 años y seguimos confiando hoy. Queremos agradecer a Dios, a los vecinos originarios, a los paraguayos y a todos quienes nos ayudaron a construir esta historia”, señaló.
CAMINO AL CENTENARIO
Las celebraciones por el aniversario incluyeron cultos de acción de gracias en las distintas iglesias de la colonia, exposiciones históricas, actividades culturales y recorridos por museos que muestran cómo fueron los primeros años de vida en el Chaco.
Entre las exhibiciones se destacan antiguas herramientas agrícolas, máquinas utilizadas para la producción algodonera, tejidos artesanales, sistemas de fabricación de jabón, hornos para ladrillos y motores que formaron parte del proceso de colonización y desarrollo económico de la región.
Asimismo, durante la jornada será presentado oficialmente el logotipo del centenario de la Colonia Menno, que marcará el inicio de una serie de actividades conmemorativas rumbo a los 100 años de existencia.
EL FUNDAMENTO DEL ÉXITO
Consultado sobre cuál ha sido la clave para que la colonia se convierta en un referente de producción, organización comunitaria y desarrollo económico, Reimer fue categórico: la fe cristiana, la familia, el trabajo en equipo y el cooperativismo constituyen los pilares fundamentales que han permitido sostener el crecimiento durante casi un siglo.
“Yo creo que la fe cristiana, la familia, el trabajo en equipo, la sinergia y la producción agropecuaria son cuestiones básicas. También el cooperativismo, la solidaridad y el respeto mutuo”, afirmó.
El dirigente destacó además la importancia de construir relaciones basadas en beneficios compartidos entre productores, cooperativas, trabajadores, clientes y comunidades vecinas, generando un modelo de desarrollo sustentado en la cooperación antes que en la confrontación.
A su criterio, el progreso alcanzado también responde a una combinación de disciplina, organización institucional, respeto a normas claras y una visión de largo plazo basada en principios cooperativos y valores cristianos.
“Lo que recibimos es gracias a Dios, por la salud, la lluvia, los recursos naturales, los talentos humanos y los recursos financieros. Cuando todo eso se combina con solidaridad, esfuerzo y trabajo conjunto, se generan oportunidades para todos”, sostuvo.
UN LEGADO QUE TRASCIENDE GENERACIONES
A un año del centenario, la Colonia Menno se presenta como uno de los ejemplos más emblemáticos del desarrollo del Chaco paraguayo. Lo que comenzó con la llegada de un grupo de inmigrantes a una región aislada y de condiciones extremas se transformó en una comunidad pujante, con una fuerte base productiva, industrial y cooperativa.
Para sus dirigentes, el principal legado de estos 99 años no se mide únicamente en cifras económicas, sino en la capacidad de preservar valores como la fe, la familia, la solidaridad y el trabajo colectivo, transmitiéndolos de generación en generación y contribuyendo al desarrollo del Paraguay.















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