La insuficiencia de fondos responde, según fuentes del sector, a la rigidez presupuestaria implementada durante la gestión del anterior ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos. El férreo apego a las metas del déficit fiscal, sin una planificación y priorización adecuada de los proyectos, dejó a numerosas obras emblemáticas sin el oxígeno financiero necesario para este año.
La definición queda ahora en manos del actual ministro de Economía, Oscar Lovera, con quien los gremios de la construcción han logrado mejorar las relaciones y de quien se espera una rápida respuesta para destrabar los fondos.
Para cumplir con el cronograma vigente, se requiere que al menos la mitad de cada proyecto se ejecute durante este 2026. Entre las principales obras afectadas se encuentran:
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Plan Central: Contempla la pavimentación, señalización y drenaje de más de 135 kilómetros de calles en ciudades clave como Capiatá, Ñemby, Areguá, Guarambaré, Itá y San Lorenzo. Su valor total ronda los G. 190.000 millones, pero varios tramos carecen de presupuesto para este año.
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Pilar – Paso de Patria – Humaitá: Una obra estratégica con un costo total de G. 446.000 millones, que actualmente opera con una asignación de recursos críticamente limitada.
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Corredor O’Leary – San Cristóbal: Con una inversión global estimada en G. 260.000 millones, requiere urgentemente de la reprogramación para dar continuidad a los trabajos en todos sus tramos.
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Yvyrarobana – Katueté: Otro de los frentes viales de gran importancia que se encuentra bajo riesgo de frenar sus actividades.
Según fuentes del sector, de no aprobarse la reprogramación en los próximos días, el impacto no solo afectará a las empresas constructoras y al empleo del sector, sino también al desarrollo vial y la transitabilidad de miles de ciudadanos en distintos puntos del país.















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