Ante un auditorio compuesto por delegaciones de más de 30 países, el titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) enfatizó que, en un contexto regional marcado por realidades diversas y desafíos estructurales crónicos, la expansión del Producto Interno Burto (PIB) no es un fin en sí mismo.
“El crecimiento económico por sí solo no garantiza el bienestar de la población, sino que debe traducirse de manera efectiva en empleo digno, mayor productividad, inclusión financiera y movilidad social ascendente”, remarcó el secretario de Estado.
Lovera, quien estuvo acompañado en la mesa principal por sus viceministros Teodora Recalde, Gerardo Ruiz Díaz y Andrea Picaso, insistió en que el flujo de capitales de la banca de desarrollo debe romper las barreras tradicionales del mercado de consumo para impactar de forma directa en la base productiva.
En sus propias palabras, el financiamiento tiene que llegar a los sectores que enfrentan mayores limitaciones técnicas y geográficas, haciendo especial hincapié en las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes), las economías familiares y los territorios rurales que históricamente quedaron al margen de las oportunidades de desarrollo.
LA HOJA DE RUTA: INNOVAR, INVERTIR E INCLUIR
Analizando el lema del foro de ALIDE, el ministro desglosó lo que considera una agenda moderna de desarrollo para América Latina y el Caribe:
Innovar: Diseñar instrumentos financieros ágiles, eficientes y adaptados a las tecnologías disruptivas y a las demandas climáticas actuales.
Invertir: Dirigir recursos de largo plazo para ampliar las capacidades productivas de los países y cerrar las brechas de infraestructura pendientes.
Incluir: Democratizar el acceso al crédito, transformando la tecnología en una herramienta que abarate costos y elimine la burocracia para miles de emprendedores.
En esa línea, Lovera defendió el rol estratégico e insustituible de la banca pública de desarrollo, argumentando que su función trasciende la mera movilización de fondos. «Estas instituciones tienen la capacidad única de articular soluciones integrales, absorber riesgos donde la banca comercial no llega, direccionar recursos hacia proyectos de altísimo impacto social y acompañar a los productores en sus procesos de transformación tecnológica», sostuvo.
EL «CASO PARAGUAY» COMO EJEMPLO REGIONAL
El ministro aprovechó el escenario para exponer las fortalezas y la evolución del ecosistema financiero paraguayo, articulado mediante tres brazos estatales clave que trabajan en diferentes niveles de la economía:
La Agencia Financiera de Desarrollo (AFD): Como banca de segundo piso con más de dos décadas de trayectoria, ha transformado estructuralmente los plazos y las metodologías de financiamiento de largo plazo en el país.
El Banco Nacional de Fomento (BNF): Consolidado como una banca de primer piso competitiva que ostenta actualmente la máxima calificación de riesgo (Triple A) dentro del mercado local.
El Crédito Agrícola de Habilitación (CAH): Enfocado en una permanente innovación en el terreno para dar respuesta directa a la demanda de los pequeños productores agrícolas.
Al cierre de su intervención, Lovera instó a los líderes financieros presentes a intercambiar experiencias de éxito que aceleren los procesos de adaptación de sus instituciones a las nuevas tendencias del mercado global. Asimismo, atribuyó el récord histórico de participantes extranjeros registrado en esta edición al excelente posicionamiento reputacional del país a nivel internacional.
“Esta masiva convocatoria es un reflejo directo del atractivo que representa hoy Paraguay, una nación que ofrece una estabilidad económica y una previsibilidad política que hacen que el foco del continente esté legítimamente puesto sobre nosotros”, concluyó.














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