«Todavía no pudimos ganar un partido en la Copa», manifestó con crudeza el estratega gumarelo, desnudando la principal falencia de una campaña que se ubica muy por debajo de las expectativas históricas de la institución de Tuyucuá.
La transición y los detalles pasaron factura
Al momento de buscar razones futbolísticas, Aquino argumentó que el plantel se encuentra atravesando una etapa de transición profunda que terminó repercutiendo en el rodaje internacional. «Hay un recambio muy importante dentro del plantel, hay muchos chicos mezclados con gente de jerarquía. No nos alcanzó», admitió de forma directa.
Respecto al desarrollo del juego ante el conjunto ecuatoriano, el timonel albinegro prefirió no buscar atenuantes en la geografía ni en el ambiente, reconociendo las virtudes del contrincante. «Felicitar al rival, aprovecharon bien las oportunidades que tuvieron. El clima y lo de la altura ya lo sabíamos. Nosotros no pudimos concretar y yo creo que es mérito de ellos», puntualizó.
Asimismo, el adiestrador hizo hincapié en las desconexiones colectivas que terminaron facilitando la goleada en contra: «Hubo mucho déficit en los detalles puntuales: las pelotas paradas, la atención y los niveles de concentración».
Reconstruir la identidad competitiva
Con el boleto a la siguiente instancia de la Libertadores completamente descartado, la premisa en el campamento de Libertad pasa por lavar la imagen institucional y focalizar las energías en las metas domésticas.
«Es un semestre al que Libertad no está acostumbrado. Es triste, pero no hay otra opción que levantarse lo más rápido posible», sentenció Aquino, quien concluyó remarcando que buscarán cerrar el grupo con honor para centrar de inmediato el foco en la reconquista del plano local. «Tenemos un semestre muy importante por delante para lograr el objetivo en el torneo casero y asegurar la clasificación a otra copa internacional el año que viene», cerró.














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