El camino del astro de 34 años en territorio norteamericano estuvo condicionado desde el inicio por los imponderables físicos. Tras arrastrar una complicada lesión, su inclusión en la nómina definitiva por parte del seleccionador Carlo Ancelotti despertó intensos debates en el entorno periodístico, aunque significó un fuerte envión anímico para el plantel y la afición. Debido a su reacondicionamiento, el atacante se perdió los duelos iniciales ante Marruecos y Haití, reapareciendo brevemente contra Escocia y permaneciendo en el banco durante el cruce de dieciseisavos ante Japón. Este domingo, Carletto decidió enviarlo a la cancha en el minuto 67 con el marcador cerrado, buscando su inventiva para destrabar el partido.
Sin embargo, el destino del compromiso tomó un rumbo adverso para los sudamericanos. Desde el terreno de juego, el histórico dorsal diez vio cómo la potencia de Erling Haaland sacudía por duplicado la portería de Alisson para inclinar la balanza a favor de la escuadra escandinava, dejando a la canarinha al borde del abismo a pocos minutos del cierre.
Tensión desde los doce pasos y el desahogo final
La oportunidad para el descuento llegó en el tiempo de descuento, cuando el juez estadounidense Ismail Elfath sancionó la pena máxima a favor del cuadro brasileño, una instancia que ya había tenido un capítulo adverso en la primera mitad cuando Bruno Guimaraes falló ante el guardameta Ørjan Nyland. Antes de la ejecución, el exjugador del Barcelona y el París Saint-Germain protagonizó un tenso cruce verbal con el golero noruego, quien intentó desestabilizar la concentración del ejecutor.
Con la jerarquía que lo caracteriza, Neymar asumió la responsabilidad y definió con frialdad hacia el sector derecho mientras el arquero permanecía estático en el centro de la portería. Inmediatamente después de concretar el descuento, el atacante brasileño buscó al portero rival con risas irónicas y gestos de provocación, generando un tumulto menor que fue rápidamente controlado por las autoridades del juego. No obstante, al partido ya no le quedaba margen cronológico para la hazaña. Con el pitazo final del árbitro, la coraza de rebeldía de Neymar se desmoronó por completo, dando paso a un llanto desconsolado. Tras fundirse en abrazos con los defensores Endrick y Marquinhos, el futbolista se desplomó sobre el campo de juego, donde tuvo que ser contenido por el cuerpo técnico y sus compañeros ante la certeza del adiós definitivo.
El cierre de un historial esquivo en las grandes citas
La historia de Neymar con la Copa del Mundo concluye tras cuatro participaciones que estuvieron marcadas por el talento y la fatalidad. Su debut en Brasil 2014 finalizó abruptamente en los cuartos de final debido a una severa lesión lumbar sufrida ante Colombia, quedando al margen de la catastrófica eliminación ante Alemania. Posteriormente, con el futbolista plenamente consolidado como líder futbolístico, la selección brasileña no logró superar la barrera de los cuartos de final en Rusia 2018 al tropezar con Bélgica, ni en Catar 2022 al caer en la tanda de penales frente a Croacia.
En este 2026, asumiendo un rol decididamente secundario y condicionado por su estado de salud, la última gran joya del balompié brasileño no pudo torcer el rumbo de una estructura colectiva que volvió a sucumbir ante el orden táctico de un representante del Viejo Continente. Noruega avanza firmemente a la ronda de los cuartos de final, mientras Brasil regresa a casa de manera anticipada, obligada a iniciar un profundo proceso de renovación generacional tras la despedida de su último gran referente ofensivo.















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