La Brasil del Mundial de 1978 disputado en Argentina estaba lejos de ser una de las selecciones más brillantes de su historia. Sin grandes figuras en plenitud como Rivelino ya relegado al banco y sin el mismo peso de antes, el equipo apostaba por nombres como Zico, Dirceu y Nelinho para intentar marcar diferencias.
El estreno fue ante Suecia y resultó mucho más complicado de lo esperado. Los europeos sorprendieron temprano y obligaron a Brasil a remar desde atrás. El empate recién llegó sobre el cierre del primer tiempo, cuando el reloj marcaba 45 minutos y 40 segundos.
En la segunda mitad, los brasileños buscaron el triunfo de todas las maneras posibles, pero se toparon una y otra vez con la enorme actuación del arquero sueco Ronnie Hellstrom. Cuando parecía que el empate estaba sellado, apareció la última jugada, un córner ejecutado por Dirceu a los 45 minutos, Zico ganó de cabeza y mandó la pelota al fondo de la red para desatar el festejo brasileño.
Sin embargo, el árbitro decidió terminar el partido antes de que el balón ingresara, anulando el gol en una acción que generó una enorme polémica. Mientras los jugadores de Brasil protestaban incrédulos, Suecia celebraba un empate que quedaría grabado como uno de los finales más insólitos de aquel Mundial.














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