El doctor Fretes aseguró que no mantendrá el “estatus quo” y que trabaja en la conformación de un equipo para encarar las reformas necesarias. Sin embargo, más allá del diagnóstico, las soluciones concretas se encuentran en una etapa muy inicial.
Al señalársele que el hospital central se asemeja en un “campo de guerra”, afirmó que “es la realidad que va a cambiar durante su administración”. La sobrecarga del sistema, sumada a deficiencias en la gestión, ha convertido al principal hospital previsional en un punto de colapso permanente.
DESORDEN ESTRUCTURAL Y DERIVACIONES INNECESARIAS
Uno de los ejes planteados es el reordenamiento del sistema de atención, especialmente en urgencias, donde —según explicó— llegan pacientes que podrían ser tratados en centros de menor complejidad en el interior del país.
La falta de filtros efectivos y de una red hospitalaria funcional termina saturando la Unidad Central, que recibe casos que no corresponden a alta complejidad. El resultado: listas de espera prolongadas, demoras críticas y atención desbordada.
El titular del IPS propuso avanzar hacia un sistema más organizado, donde los pacientes lleguen con derivación médica previa, evitando la concentración innecesaria en Asunción. No obstante, esto implica una mejora integral de la red sanitaria que hoy también presenta limitaciones.
FAMILIARES EN CONDICIONES INDIGNAS
Otro punto sensible es la situación de los acompañantes, que esperan en condiciones precarias, incluso durmiendo en pasillos o bajo carpas improvisadas. Fretes reconoció que existe un “estado de abandono” y habló de la necesidad de avanzar en la humanización de la atención.
Sin embargo, también planteó la necesidad de regular la cantidad de acompañantes por razones de bioseguridad, lo que abre un debate sobre cómo equilibrar orden sanitario con contención familiar.
REFORMAS NECESARIAS, PERO URGENTES
El propio presidente del IPS mencionó como meta futura la creación de hospitales especializados en trauma y urgencias, aunque admitió que esas soluciones no son inmediatas.
Mientras tanto, la crisis continúa. Las urgencias siguen colapsadas, los asegurados esperan respuestas y las promesas de reforma chocan con una realidad que exige medidas urgentes, concretas y sostenidas.














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