Cabe recordar que el año pasado la ESSAP había «invertido» más de G. 3.000 millones para «rehabilitar» parcialmente el acueducto del Chaco que, con las supuestas reparaciones, había comenzado a funcionar de vuelta, pero muy por debajo del potencial que se había proyectado en sus inicios. Con las lluvias caídas últimamente, dichos arreglos fallaron de vuelta, como -de hecho- se había advertido en su momento.
“El Chaco no es un tema comercial, es una cuestión de dignidad”, afirmó -no obstante el presidente del ente aguatero estatal, al recordar que el proyecto del acueducto implicó inversiones superiores a los 100 millones de dólares, financiadas mediante cooperación internacional y recursos del Estado paraguayo.
UN SISTEMA REACTIVADO, PERO VULNERABLE
Bernal explicó que el acueducto fue reactivado en 2025 tras años de fallas operativas, logrando mejoras en la distribución y reducción de pérdidas mediante ajustes técnicos como la instalación de estaciones de bombeo.
Sin embargo, las intensas lluvias recientes volvieron a dejar el sistema fuera de funcionamiento. El principal problema radica en el trazado de la infraestructura, que atraviesa zonas inundables y caminos precarios, dificultando el acceso para mantenimiento y operación.

“Cuando hay inundaciones, es imposible operar. Los equipos y el personal no pueden desplazarse en tramos de hasta 200 kilómetros”, indicó.
ERRORES DE ORIGEN Y RESPONSABILIDADES COMPARTIDAS
El titular de ESSAP señaló que las dificultades actuales responden a una cadena de decisiones tomadas desde la planificación inicial del proyecto, que se remonta a finales de la década de 1990.
Según detalló, hubo múltiples actores involucrados —desde consultores internacionales hasta ejecutores locales—, lo que derivó en inconsistencias entre el diseño y la implementación final.
“El resultado es que hoy toda la población paraguaya paga por una obra que no funciona como debería, y los más afectados son los pobladores del Chaco, especialmente las comunidades indígenas”, sostuvo.
El proyecto original buscaba garantizar acceso continuo a agua potable en zonas históricamente postergadas, con apoyo de cooperación internacional, incluida España.
OBRAS EN PAUSA Y DEPENDENCIA CLIMÁTICA
Actualmente, ESSAP avanza en trabajos de rehabilitación por tramos, con intervenciones realizadas entre Puerto Casado y Loma Plata, y planes de extensión hacia Filadelfia. No obstante, estas obras están condicionadas a que disminuyan las lluvias y se restablezcan las condiciones de transitabilidad.

Para ello, Bernal señaló la necesidad de apoyo del Ministerio de Obras Públicas, a fin de rehabilitar caminos y permitir el acceso a los puntos críticos del sistema. “Sería ilógico avanzar en nuevas etapas si no se puede garantizar el funcionamiento del tramo inicial”, explicó.
UN DERECHO BÁSICO AÚN PENDIENTE
La crisis del agua en el Chaco vuelve a poner en evidencia las limitaciones estructurales en infraestructura básica en la región. Pese a los esfuerzos de reactivación, el acceso regular al agua potable sigue dependiendo de factores climáticos y de la capacidad operativa del sistema.
“Estamos hablando de un derecho fundamental. El acceso al agua no puede seguir dependiendo de estas condiciones”, concluyó el titular de ESSAP.














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