La tensión política volvió a colarse en el fútbol durante el último Congreso de la FIFA, celebrado en Vancouver. Lo que debía ser una imagen de acercamiento terminó convirtiéndose en un gesto fallido, el esperado apretón de manos nunca ocurrió, y eso dejó más preguntas que certezas.
Para el periodista Safwan Abu Shanab, lo sucedido representa una nueva frustración para el fútbol palestino. Según su análisis, en lugar de avanzar con medidas concretas, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, intentó generar una imagen simbólica ante las cámaras que poco cambia la realidad.
El artículo cuestiona que no se haya actuado con la misma firmeza que en otros conflictos recientes, como el de Rusia y Ucrania, donde sí se aplicaron sanciones deportivas. En este caso, sostiene, se buscó más una foto que una solución.
En el centro de la polémica está también la postura de Jibril Rajoub, presidente de la federación palestina, quien se negó a participar del gesto. Su decisión, lejos de ser un simple desplante, responde —según se interpreta— a no querer pasar por alto lo que considera violaciones al deporte palestino.














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