La planta de Cañas Paraguayas SA (CAPASA) fue escenario de un incendio de grandes dimensiones que puso a prueba la capacidad de respuesta del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay. El siniestro, que se inició aproximadamente a las 20:30 horas del martes, movilizó a unidades de diversas compañías en un esfuerzo que se prolongó hasta las primeras horas de este miércoles, logrando la contención total recién cerca de las 02:30 de la mañana.
El comandante Marco Almada, en declaraciones exclusivas para RCC Radio, brindó detalles técnicos sobre el despliegue que involucró a 80 bomberos y 3os móviles. Según explicó, el foco principal se localizó en un depósito que albergaba barriles de madera en desuso.
Aunque estos recipientes se encontraban vacíos de contenido líquido, representaban un combustible extremadamente peligroso debido a que la madera, al ser de gran antigüedad, había absorbido vapores y residuos de alcohol durante décadas de proceso de añejamiento.
EL DESAFÍO DEL ABASTECIMIENTO HÍDRICO
Uno de los puntos críticos de la noche fue el suministro de agua. Almada relató que, si bien contaban con un hidrante a escasos 70 metros del lugar, el caudal resultó insuficiente para la magnitud del ataque requerido. Ante esta limitación, los bomberos debieron diseñar un sistema de abastecimiento alternativo conectándose a otros hidrantes situados a dos cuadras de distancia.
Este esquema de relevos permitió alimentar piletas de abastecimiento y operar un brazo hidráulico de alto rendimiento, capaz de arrojar aproximadamente 3.800 litros de agua por minuto. «Teníamos que bajar la intensidad de las llamas rápidamente debido a la mezcla de vapores de alcohol impregnados en la madera, lo que provoca una propagación veloz del fuego», detalló el comandante.
PATRIMONIO HISTÓRICO Y RIESGOS COLINDANTES
La ubicación estratégica del siniestro generó una alerta máxima. El fuego amenazaba de forma directa a las áreas de producción activa de la empresa y a los depósitos donde se encuentran concentrados los procesos de añejamiento con alta graduación alcohólica. De haber sido alcanzados, Almada advirtió que la situación habría escalado a explosiones y derrames de llamas hacia la comunidad circundante.
Paradójicamente, la antigüedad del edificio —que data de la época del Mariscal López— jugó a favor de los rescatistas. Las paredes, con un espesor de hasta 60 centímetros, actuaron como cortafuegos naturales, protegiendo oficinas de la Presidencia de la República situadas en la zona colindante. No obstante, la estructura del techo del depósito afectado se perdió por completo.
HIPÓTESIS SOBRE EL ORIGEN E INVESTIGACIÓN
En cuanto a las causas, el comandante señaló que el peritaje oficial aún está pendiente de una autorización formal por parte de las autoridades de CAPASA. Sin embargo, mencionó como una hipótesis de trabajo que durante la tarde se realizaron tareas de desarme de estos barriles viejos utilizando equipos de corte de metal.
«Necesitamos que nuestros técnicos peritos realicen un trabajo certero. Sabemos que trabajaron hasta las 15:00 horas en el sitio y el fuego se reportó pasadas las 20:00, cuando ya no había personal en el lugar», puntualizó.
VIGILANCIA Y BALANCE DE INCENDIOS FORESTALES
A pesar de la contención lograda en la madrugada, brigadas de la Tercera Compañía de Sajonia permanecieron en el sitio realizando tareas de enfriamiento. Durante la mañana de hoy, se registraron pequeños reinicios debido a la naturaleza de la madera seca, lo que obligó a nuevas intervenciones preventivas.
Al cierre de la entrevista, Almada aprovechó para hacer un balance de la temporada de incendios forestales en el país. Si bien el inicio de 2026 fue menos severo que años anteriores debido a lluvias intermedias que facilitaron el control de focos en Cordillera y Central, advirtió sobre los reportes internacionales: «Se espera una ola de sequía muy fuerte en Sudamérica a partir de agosto; nos preparamos para un escenario duro a finales de año».














Dejá tu comentario