La iniciativa fue anunciada por la pastora Teresita Lara, quien explicó que el objetivo es derribar una de las principales barreras que encuentran muchas familias cuando buscan ayuda para una mujer afectada por las adicciones: el costo del tratamiento.
El Hogar El Buen Fin funciona en Asunción y recibe a mujeres provenientes de distintos puntos del país, incluyendo el Chaco, Encarnación y Ciudad del Este. Según explicó Lara, la institución trabaja desde hace aproximadamente 20 años en la recuperación de personas con problemas de consumo.
La pastora remarcó que la adicción no afecta solamente a los jóvenes ni distingue condición económica, edad o profesión. En el caso de las mujeres, además, sus consecuencias pueden extenderse a toda la estructura familiar, especialmente cuando se trata de madres, esposas o mujeres que tienen hijos a su cargo.
UN PROCESO DE RECUPERACIÓN INTEGRAL
El ingreso al programa no es automático. El Hogar El Buen Fin cuenta con un protocolo de admisión que incluye una evaluación psiquiátrica y análisis clínicos para conocer previamente el estado de salud de cada mujer y determinar si el tratamiento residencial es adecuado.
Lara explicó que este procedimiento busca proteger tanto a las mujeres que ingresan como a quienes ya se encuentran en la comunidad terapéutica, teniendo en cuenta que las adicciones pueden estar acompañadas de otros problemas de salud física y mental.
El tratamiento tiene una duración aproximada de nueve meses y contempla diferentes etapas. Los primeros meses están orientados a la desintoxicación y estabilización, mientras que posteriormente se trabaja en la rehabilitación, la adquisición de hábitos, el cumplimiento de horarios y normas y la preparación para el retorno a la vida familiar y social.
Además del acompañamiento psicológico, psiquiátrico y terapéutico, las residentes pueden capacitarse en áreas como costura, panadería, peluquería e informática, con el objetivo de contar con herramientas que les permitan reintegrarse a sus familias y acceder posteriormente a una actividad laboral.
UNA OPORTUNIDAD PARA MUJERES DE ESCASOS RECURSOS
La responsable del hogar insistió en que las medias becas están destinadas específicamente a personas de escasos recursos. Por ello, pidió que quienes tienen posibilidades económicas de afrontar un tratamiento completo no ocupen estos cupos.
“Queremos que la gente sea totalmente honesta”, señaló Lara, al explicar que existe una cantidad limitada de lugares y que cada cupo reservado debe ser efectivamente utilizado por una mujer que necesite la ayuda.
En esta primera convocatoria se busca otorgar hasta 18 medias becas, por lo que las familias interesadas deben comunicarse cuanto antes.
Para solicitar información y conocer el protocolo de admisión, pueden enviar un mensaje de WhatsApp al 0973-671-964, indicando el nombre, lugar de procedencia y situación de la persona que necesita ayuda.
LA ADICCIÓN TAMBIÉN NECESITA COMPRENSIÓN
Durante la entrevista, Lara cuestionó además el estigma que todavía pesa sobre las personas que atraviesan problemas de adicción. Señaló que muchas mujeres que completaron procesos de recuperación evitan contar su experiencia por temor a ser discriminadas en sus comunidades o en el ámbito laboral.
La pastora insistió en que la adicción debe ser abordada como un problema que requiere tratamiento y acompañamiento profesional, y no simplemente asociada con la delincuencia o con una determinada condición social.
“Esto le puede pasar a cualquiera”, sostuvo, al señalar que en los centros de rehabilitación han recibido a profesionales, madres, hijas y mujeres de diferentes edades y condiciones económicas.
Otro de los aspectos destacados fue el impacto que tiene la enfermedad sobre las familias. Cuando una mujer atraviesa una adicción, sus hijos, padres, esposos y demás familiares también enfrentan las consecuencias y, muchas veces, terminan sin saber cómo actuar.
Por eso, desde El Buen Fin alentaron a las familias a no ocultar el problema ni postergar la búsqueda de ayuda.
La institución también incorpora una dimensión espiritual dentro de su proceso de recuperación. Lara explicó que las residentes pueden mantener sus propias creencias y que el acompañamiento espiritual se desarrolla respetando a cada persona.
Para la responsable del hogar, la recuperación requiere profesionales, acompañamiento familiar y terapéutico, pero también puede estar acompañada por la fe.
La propuesta de las 18 medias becas busca, precisamente, que el factor económico no impida que una mujer pueda acceder a un tratamiento. Para las familias que enfrentan esta situación, el mensaje es directo: pedir ayuda a tiempo puede abrir una posibilidad de recuperación y reinserción familiar y social.
Consultas y admisión: WhatsApp 0973-671-964.














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