Marcelo Benítez, director general de Combustibles del MIC, explicó a RCC Radio que estos controles se realizan de manera conjunta con el Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología (INTN). El objetivo es doble: garantizar que el consumidor reciba la cantidad exacta por la que paga y que la calidad del producto (octanaje y mezclas de biocombustibles) cumpla con la ley.
Uno de los puntos más llamativos revelados por Benítez es la limitada capacidad operativa: el Ministerio cuenta con apenas siete fiscalizadores destinados exclusivamente a esta tarea para controlar un universo de casi 3.000 estaciones de servicio en todo el territorio nacional. Para paliar esta situación, directores de área se suman a las cuadrillas, utilizando dos laboratorios móviles que rotan entre la capital y el interior.
¿QUÉ SE ENCONTRÓ EXACTAMENTE?
Las irregularidades detectadas se dividen en dos frentes:
Cantidad (Litraje): Siete estaciones tenían picos que despachaban fuera del rango de tolerancia del INTN. «Básicamente, pagás por 15 litros y te entregan menos», ilustró Benítez.
Calidad: En 15 estaciones se tomaron muestras para análisis de laboratorio profundo. Si bien no se detectó «combustible adulterado», se sospecha de incumplimientos en los porcentajes de mezcla (biodiesel en el gasoil y etanol en las naftas) o engaños en el octanaje prometido versus el entregado.
SANCIONES Y TRANSPARENCIA
El proceso administrativo para determinar sanciones puede durar entre tres y cuatro meses. Benítez subrayó que, si los análisis confirman que una nafta vendida como «97 octanos» tiene en realidad un octanaje inferior, el caso será derivado a la SEDECO por publicidad engañosa y estafa al consumidor.
Los controles se mantendrán vigentes hasta diciembre de este año, con el fin de moralizar un sector clave para la economía familiar.














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