Del encuentro participaron también el ministro de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH), Juan Carlos Baruja, y el ministro de Tecnologías de la Información y Comunicación (MITIC), Gustavo Villate.
Uno de los principales temas abordados fue la política habitacional dirigida a los sectores más vulnerables y el avance de Che Róga Porã, programa mediante el cual el Gobierno busca ampliar el acceso de las familias paraguayas a una vivienda propia a través de mecanismos de financiamiento de largo plazo.
El programa viene ampliando sus condiciones de acceso. Con Che Róga Porã 3.0, por ejemplo, se extendió el rango de ingresos de los potenciales beneficiarios de hasta seis a nueve salarios mínimos, aumentó el monto máximo financiable y se incorporaron alternativas de hasta 30 años de plazo.

También se incorporó PRODESI-Che Róga Porã, instrumento de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) destinado a financiar proyectos inmobiliarios y ampliar la oferta habitacional.
En las últimas semanas, el MUVH informó además sobre nuevas entregas de viviendas en distintos puntos del país, con operaciones de hasta 30 años de plazo, mostrando que el programa ya funciona mediante la articulación entre el Estado, entidades financieras y desarrolladoras privadas.
¿QUÉ PUEDE OBTENER PARAGUAY DE ONU-HÁBITAT?
Más allá de la promoción internacional de sus programas, el interés para Paraguay está en la posibilidad de incorporar cooperación especializada para mejorar y ampliar sus políticas urbanas y habitacionales.
ONU-Hábitat tiene como mandato trabajar con los gobiernos en cuestiones relacionadas con vivienda adecuada, planificación urbana, suelo, servicios básicos, resiliencia y desarrollo sostenible.

Su Plan Estratégico 2026-2029 coloca precisamente a la vivienda, la tierra y los servicios básicos en el centro de sus acciones y plantea fortalecer alianzas y mejorar la utilización de los recursos destinados al desarrollo urbano.
Por ello, una cooperación más estrecha podría permitir a Paraguay acceder a:
Asistencia técnica para diseñar y evaluar políticas de vivienda. Herramientas de planificación urbana para ordenar el crecimiento de las ciudades. Datos y diagnósticos sobre déficit habitacional, suelo urbano y necesidades de infraestructura. Experiencia internacional para desarrollar barrios más integrados, resilientes y con acceso a servicios básicos.
Además, cooperación para vincular los programas nacionales con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Nueva Agenda Urbana y apoyo para articular proyectos con otros organismos internacionales y potenciales fuentes de financiamiento.
La propia Rossbach ha señalado que ONU-Hábitat busca ayudar a los países a conectar planificación, datos, financiamiento e implementación, además de facilitar la cooperación entre los distintos niveles de gobierno.
Es decir, la eventual cooperación no necesariamente significaría que ONU-Hábitat financiará directamente las viviendas. Su aporte puede estar en ayudar a estructurar mejor los proyectos, generar evidencia, mejorar la planificación y conectar al Paraguay con otros actores internacionales capaces de aportar recursos.
EL DESAFÍO DEL CENTRO HISTÓRICO DE ASUNCIÓN
Otro de los asuntos tratados fue el futuro del Centro Histórico de Asunción, una zona que enfrenta problemas vinculados con deterioro edilicio, pérdida de población, infraestructura urbana y aprovechamiento de su patrimonio.
En este punto, la experiencia de ONU-Hábitat puede resultar especialmente relevante porque el organismo trabaja con un enfoque que vincula vivienda, planificación urbana, espacios públicos, servicios y desarrollo económico.
La recuperación del Centro Histórico no pasa solamente por restaurar edificios patrimoniales. También implica volver a generar condiciones para que las personas vivan, trabajen y desarrollen actividades económicas en la zona, con servicios adecuados y una planificación que permita compatibilizar patrimonio y desarrollo urbano.
La agenda internacional de ONU-Hábitat viene poniendo justamente el desarrollo urbano sostenible y la vivienda en el centro de las políticas públicas. En el Foro Urbano Mundial realizado este año, Rossbach destacó la necesidad de impulsar políticas y alianzas que permitan garantizar vivienda adecuada y ciudades resilientes.
COOPERACIÓN QUE DEBERÁ TRADUCIRSE EN PROYECTOS
El encuentro entre Peña y Rossbach abre, por tanto, una posibilidad de cooperación que va más allá de una reunión protocolar.
Para Paraguay, el desafío será convertir este acercamiento en proyectos concretos de asistencia técnica, planificación urbana, vivienda y recuperación de áreas estratégicas, especialmente para los sectores de menores ingresos.
En el caso de Che Róga Porã, el objetivo sería aprovechar la experiencia internacional para seguir ampliando la oferta y mejorar el impacto de la política habitacional. Y en Asunción, el desafío pasa por encontrar mecanismos que permitan recuperar el Centro Histórico sin limitar el proceso a intervenciones aisladas.
La decisión de continuar trabajando conjuntamente deja abierta la posibilidad de que ONU-Hábitat acompañe al Paraguay en el diseño y proyección de estas políticas durante los próximos años.














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