El pasaporte definitivo a los dieciseisavos de final se terminó de concretar en la noche de este viernes gracias a una valiosa colaboración del seleccionado de España. El combinado ibérico impuso su jerarquía en el Estadio Guadalajara de México y derrotó a su par de Uruguay, un marcador en el Grupo H que despejó el panorama para los dirigidos por Gustavo Alfaro, permitiendo que la Albirroja acceda a la siguiente fase como uno de los mejores terceros de la competencia general.
El Cazador de Utopías rechaza el rótulo de víctimas
A pesar de que el rendimiento colectivo en el cierre de la fase de grupos generó opiniones divididas y cierta disconformidad en la afición guaraní debido al cariz conservador del planteamiento, el director técnico Gustavo Alfaro compareció ante los medios con un semblante cargado de determinación. Al ser consultado sobre el abismal nivel que vienen demostrando los cabezas de serie y principales aspirantes a la corona ecuménica, el estratega argentino fue tajante al señalar que los imposibles no forman parte de su vocabulario competitivo.
El seleccionador nacional reveló los detalles de la charla íntima que mantuvo con sus futbolistas en el vestuario, advirtiéndoles que la opinión pública internacional y los analistas probablemente los darán por eliminados antes de saltar a la cancha en los cruces de vida o muerte. No obstante, Alfaro remarcó que la Albirroja plantará cara utilizando todas las herramientas estratégicas a su disposición, asegurando que la única vía transitable para alcanzar la madurez futbolística es compitiendo de igual a igual frente a las estructuras que se encuentran en la cúspide del ranking mundial.
La cruda realidad del ranking y la necesidad del salto de calidad
En otro pasaje de sus reflexiones conceptuales, el director técnico de Paraguay aportó una dosis de realismo respecto a la actualidad de sus dirigidos. Si bien reconoció el valor de contar con un plantel donde numerosos integrantes militan en exigentes ligas de Europa, Argentina y Brasil, el entrenador puntualizó que el futbolista paraguayo todavía requiere dar un paso definitivo hacia la excelencia para equiparar la balanza ante las potencias consolidadas.
Para fundamentar su análisis, el timonel recurrió al plano de las estadísticas oficiales vigentes. Recordó que Paraguay ingresó al certamen ocupando la posición número 42 del escalafón global de la FIFA, habiéndose medido en su cuadrangular a representativos que se ubican holgadamente entre los puestos 16 y 25 del mundo, factores numéricos que evidencian la diferencia de rodaje y jerarquía que el equipo debió contrarrestar a base de orden táctico y sacrificio corporal.
Bajo esa misma línea argumental, el timonel albirrojo defendió su postura discursiva inicial, aclarando que desde el primer día de gestión prefirió ampararse en el concepto de la ilusión colectiva en lugar de alimentar falsas expectativas de alzar el trofeo sin antes consolidar las bases. Con la clasificación en el bolsillo y los cruces de eliminación directa a la vuelta de la esquina, el estratega aseguró tener absoluta claridad sobre el terreno que pisa, confiando en que el desarrollo de los acontecimientos y el rendimiento de sus pupilos le darán la razón con el correr de los días.














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