El triunfo no solo significó un logro de enorme prestigio internacional ante una potencia histórica que ostenta cuatro coronas ecuménicas en sus vitrinas, sino que también representó la clasificación matemática de la Tricolor a la ronda de los dieciseisavos de final del certamen norteamericano, desatando una oleada de festejos en las principales avenidas de Quito, Guayaquil y Cuenca.
El reconocimiento del Ejecutivo al proceso y la resiliencia del plantel
La máxima autoridad de la República del Ecuador utilizó sus canales oficiales de comunicación digital para emitir un pronunciamiento cargado de gratitud y reconocimiento hacia la delegación deportiva. En su mensaje, el jefe de Estado extendió un agradecimiento formal tanto a los integrantes de la plantilla como al cuerpo técnico, ponderando de manera especial la fortaleza mental del grupo humano para reponerse ante las constantes dudas, los cuestionamientos severos y los momentos de tensión mediática que rodearon la preparación del equipo en la antesala de la cita mundialista.
Como corolario de ese reconocimiento al esfuerzo y con la intención de propiciar el festejo colectivo de la ciudadanía, Noboa procedió a la firma del correspondiente decreto ejecutivo que transformó este viernes 26 de junio en una jornada festiva obligatoria en todo el territorio nacional, permitiendo la suspensión de las actividades laborales y educativas ordinarias.
Una remontada épica con aroma a clasificación sobre el césped de Nueva Jersey
El contexto en el que se gestó la medida presidencial estuvo marcado por la épica deportiva sobre el terreno de juego del MetLife Stadium, ubicado en las inmediaciones de Nueva York. El representativo sudamericano saltó a disputar la tercera jornada con la soga al cuello, sabiendo que una derrota decretaría su eliminación prematura de la competencia internacional y lo obligaría a armar las maletas antes de lo previsto.
El panorama inicial se tornó sumamente adverso para las aspiraciones de la Tricolor cuando el atacante teutón Leroy Sané rompió la paridad y adelantó en el marcador a los dirigidos por el seleccionador europeo. Sin embargo, impulsados por el aliento constante de más de cincuenta mil aficionados ecuatorianos que coparon los graderíos del imponente recinto estadounidense, el conjunto dirigido tácticamente por su estratega logró dar vuelta la historia en el complemento gracias a las sucesivas apariciones en las redes de Nilson Angulo y Gonzalo Plata, certificando un marcador definitivo que ahora se festeja por decreto gubernamental en cada rincón del suelo ecuatoriano.














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