En la antesala de este vibrante choque intercontinental, el director técnico del combinado sudamericano, Néstor Lorenzo, compareció ante los medios de comunicación para brindar sus sensaciones. El estratega argentino fue tajante al señalar que bajo ninguna circunstancia se pueden tomar determinaciones a la ligera en un torneo de esta envergadura, eludiendo dar pistas concretas sobre la conformación de la alineación titular que saltará al campo este sábado en territorio estadounidense.
El dolor de cabeza por las amonestaciones y la gestión del plantel
El principal dilema que ronda las decisiones del cuerpo técnico colombiano se centra en el apartado disciplinario. Actualmente, tres piezas fundamentales del engranaje defensivo y del mediocampo se encuentran en capilla: Johan Mojica, Jhon Lucumí y Jefferson Lerma cargan con una tarjeta amarilla en su registro personal, lo que significa que recibir una nueva amonestación ante los lusos los marginaría automáticamente del crucial partido de octavos de final.
A pesar del riesgo latente que implica perder a estos futbolistas para las llaves de eliminación directa, Lorenzo ha preferido mantener un hermetismo absoluto respecto a si aplicará una rotación masiva o si mantendrá la base que le otorgó el boleto anticipado, priorizando el funcionamiento colectivo y el roce competitivo ante un rival de primer orden mundial que exigirá la máxima concentración defensiva.
Buscando quebrar la racha esquiva ante los colosos de Europa
Para el cuerpo técnico de Colombia, este duelo representa además una oportunidad inmejorable para saldar una cuenta pendiente reciente. El seleccionado de la Conmebol arrastra el antecedente de las caídas sufridas el pasado mes de marzo durante la fecha FIFA de amistosos, donde encajó derrotas sucesivas ante Croacia y Francia, caídas que en su momento encendieron ciertas señales de alarma sobre las respuestas del equipo cuando le toca medirse a estructuras del Viejo Continente.
No obstante, el ciclo de Lorenzo también sabe lo que es celebrar ante las grandes potencias de dicha confederación. En el retrovisor emergen los valiosos triunfos conseguidos en el proceso de preparación, como el recordado 2-0 sobre Alemania en Gelsenkirchen con anotaciones de Luis Díaz y Juan Guillermo Cuadrado, así como las posteriores victorias frente a España en suelo británico merced a un tanto de Daniel Muñoz, y la ajustada celebración por 3-2 ante Rumania que sirvió para espantar viejos fantasmas mundialistas.
Con esos antecedentes como plataforma de análisis, pero plenamente consciente de que Portugal cuenta con dinámicas de ataque sumamente particulares y un potencial individual indiscutible, el estratega de los cafeteros buscará explotar la velocidad de hombres como Díaz y el despliegue de Muñoz para neutralizar los circuitos europeos, intentando sellar una primera fase inmaculada que consolide las credenciales de Colombia como un serio animador en la gran cita del fútbol global.














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