El extremo argentino, que venía de firmar una actuación descollante ante Sportivo Luqueño, encendió las alarmas tras abandonar el terreno de juego con muestras evidentes de dolor y severas dificultades para desplazarse. Los estudios médicos ratificaron una dolencia muscular que lo margina de forma definitiva del duelo decisivo, dejando al cuerpo técnico encabezado por Gustavo Costas contra las cuerdas y obligado a improvisar una variante de urgencia para no perder la explosividad por las bandas.
Presión al máximo para Gustavo Costas y la obligación de meterse entre los cuatro mejores
El momento de la lesión no podría ser peor para los intereses del Ciclón. Este miércoles, a partir de las 19:30, Cerro Porteño saltará al campo de juego con la obligación absoluta de vencer al descendido Rayadito para sellar su pasaporte a las semifinales. Cualquier resultado que no sea la clasificación desatará una crisis institucional insostenible en Barrio Obrero, donde la exigencia del pueblo azulgrana no dará margen de error al estratega argentino.
La ausencia del atacante pampeano abre un feroz debate en el entorno del club sobre quién debe asumir la responsabilidad ofensiva en un partido donde no existe mañana. Mientras la hinchada exige un planteamiento audaz que aplaste las intenciones de San Lorenzo desde el silbazo inicial, Costas busca a contrarreloj el sustituto ideal para devolverle el dinamismo al equipo y evitar un papelón histórico que sepulte las ilusiones azulgranas en el torneo.














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