El duelo estuvo marcado por la alta tensión y el juego al límite impuesto por ambos conjuntos desde el pitazo inicial del juez Juan Jara. El Prócer pegó primero y congeló a la visita tempranamente gracias a una aparición letal de Martín Amorín a los 8 minutos de la primera etapa, obligando al Matarife a adelantar sus líneas en medio de un trámite bronco que se llenó de tarjetas amarillas antes del descanso.
Rojas, fricción al límite y la estocada final para acariciar el objetivo
La etapa complementaria elevó la temperatura en el terreno de juego. A los 61 minutos, la expulsión por doble amonestación del mediocampista José Ferreira dejó a Fulgencio Yegros con diez hombres en cancha, desatando la furia del cuerpo técnico local conducido por Adán Amarilla y armando un tumulto donde las protestas contra la terna arbitral rozaron el límite.
Sin embargo, cuando General Caballero aprontaba las armas para acorralar al dueño de casa, el Prócer sacó a relucir su chapa de candidato: a los 70 minutos, Fabricio Romero selló el 2-0 definitivo con una contra mortífera que liquidó anímicamente a los de Zeballos Cué. La victoria no solo consolida a Yegros en la zona de privilegio de la tabla, sino que condena al equipo de Roberto Lugo a un amargo tramo final de campeonato, dejando la definición de la categoría en una auténtica caldera.














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