Durante la conversación, el profesional explicó que anteriormente los problemas de atención solían relacionarse con determinadas condiciones específicas o con el avance de la edad. Sin embargo, sostuvo que en los últimos años la situación cambió radicalmente, y actualmente se observa de manera generalizada en prácticamente todos los sectores de la población.
“Antes se pensaba que la pérdida de enfoque o de memoria estaba más ligada al envejecimiento o a casos particulares como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, pero hoy vemos que desde los niños más pequeños hasta los adultos mayores están siendo afectados”, afirmó.
Pereira describió que la atención dispersa se manifiesta mediante síntomas que se volvieron muy comunes en la actualidad: dificultad para organizar tareas, incapacidad para terminarlas, distracción constante ante pequeños estímulos, tendencia a “soñar despierto”, olvidar objetos personales con frecuencia o perder fácilmente el hilo de una conversación.
Según explicó, muchas personas ya experimentan estos comportamientos como algo cotidiano, sin dimensionar el impacto que tienen en la calidad de vida, el rendimiento académico, el trabajo y las relaciones personales.
“El problema es que la generalidad se está convirtiendo en una normalidad, y eso no es normal. No es normal olvidarse de todo, no poder terminar las tareas o vivir constantemente dispersos”, enfatizó.
PANTALLAS Y REDES SOCIALES
El profesional señaló que existen diferentes teorías sobre las causas del fenómeno. Algunos especialistas lo vinculan con la denominada “niebla mental” que quedó como secuela en ciertas personas tras la pandemia del COVID-19. Sin embargo, también apuntó al papel que desempeñan actualmente las pantallas y las redes sociales en el funcionamiento del cerebro.
En ese sentido, sostuvo que plataformas digitales como TikTok o Instagram acostumbran al cerebro a cambiar rápidamente de estímulo, reduciendo progresivamente la capacidad de concentración prolongada.
“El cerebro se está habituando a prestar atención solamente por 15 o 20 segundos y después necesita cambiar de actividad. Esa dinámica constante termina programando nuestra forma de funcionar”, explicó.
Agregó que el uso simultáneo de varios dispositivos —como televisión, computadora y celular al mismo tiempo— también favorece la dispersión mental y dificulta el enfoque en una sola actividad.
IMPACTO EN NIÑOS Y ADOLESCENTES
Uno de los puntos que más preocupación genera, según Pereira, es el efecto que esta problemática produce en el ámbito educativo.
Indicó que actualmente muchos niños y adolescentes presentan dificultades para seguir instrucciones complejas, mantener la atención en clases o sostener procesos de aprendizaje durante períodos largos. “Los maestros muchas veces tienen que bajar el nivel de instrucción para que los chicos puedan comprender, y eso termina afectando el nivel de aprendizaje”, señaló.
Durante la entrevista, incluso se compartió la experiencia de una madre que relató cómo su hijo había sido señalado años atrás por presentar problemas de atención, aunque posteriormente comprendió que la situación hoy se volvió mucho más común entre estudiantes de distintas edades.
Pereira coincidió en que la problemática ya dejó de ser excepcional y sostuvo que es necesario actuar antes de que la dispersión mental se naturalice completamente.
CÓMO RECUPERAR LA CONCENTRACIÓN
Frente a este escenario, el sicólogo insistió en la importancia de adoptar hábitos que ayuden a reentrenar el cerebro y recuperar la capacidad de concentración. Entre las principales recomendaciones mencionó enfocarse en una sola tarea a la vez y reducir el uso simultáneo de múltiples pantallas.
Además, sugirió aplicar técnicas de organización del tiempo, como el método Pomodoro, que consiste en trabajar concentradamente durante 25 minutos y descansar 5 minutos, permitiendo así que el cerebro vuelva a acostumbrarse al enfoque sostenido.
También destacó la importancia de la lectura diaria, especialmente de textos complejos, como una forma de ejercitar la atención y estimular el funcionamiento cerebral. “La lectura ayuda muchísimo a entrenar la concentración. El cerebro funciona por hábitos y tenemos que volver a enseñarle a enfocarse”, expresó.
Asimismo, recomendó incorporar ejercicios de respiración, meditación y entrenamiento mental como herramientas para mejorar la memoria, la atención y el manejo del estrés.
“SOMOS ESCULTORES DE NUESTRO PROPIO CEREBRO”
En otro momento de la entrevista, Pereira recordó una frase del científico Santiago Ramón y Cajal, quien afirmaba que “todo hombre, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.
A partir de esa reflexión, el profesional remarcó que las personas pueden trabajar activamente para mejorar su capacidad de concentración y fortalecer el funcionamiento mental. “Se puede mejorar la atención, la concentración y hasta la memoria, pero tenemos que ser intencionales en ese trabajo”, sostuvo.
Finalmente, afirmó que el buen funcionamiento del cerebro influye directamente en la calidad de vida y llamó a tomar conciencia sobre la necesidad de recuperar hábitos que permitan mantener el enfoque en medio de la sobreestimulación permanente de la vida moderna. “Si nuestro cerebro funciona bien, nuestra calidad de vida también va a mejorar”, concluyó.















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