El operativo, liderado por el Comisario Luis López, desarticuló las cúpulas de dos bandas antagónicas que mantenían al barrio bajo una guerra de baja intensidad por el control del territorio y el narcomenudeo.
La investigación, que se extendió por más de seis meses, reveló una realidad cruda: las paredes del barrio, diseñado originalmente como un modelo de urbanismo social, hoy sirven de testimonio del conflicto, acribilladas por impactos de proyectiles de los constantes enfrentamientos entre los grupos denominados «Calavera» y «Anticalavera».
Durante los procedimientos, fueron detenidas tres personas, entre las que destacan los dos cabecillas principales de ambas facciones. Además, se incautaron armas de fuego reales, réplicas utilizadas para amedrentar a vecinos, estupefacientes y balanzas de precisión.
NIÑEZ EN RIESGO: RECLUTAMIENTO DESDE LOS 11 AÑOS
Uno de los puntos más alarmantes señalados por el Comisario López es la composición de estas pandillas. Si bien los líderes rondan los 20 años, existe una preocupante base de reclutamiento de menores:
Adolescentes: Jóvenes de entre 16 y 18 años mimetizados en la comunidad.
Niños: Menores de 11, 12 y 13 años que ya forman parte de la estructura logística y de vigilancia.
«Estos chicos ya no están bajo la protección de sus padres, están inmersos en pandillas. Es por eso que pedimos la intervención de Salud, Educación y el Ministerio de la Niñez; nosotros hacemos la parte operativa, pero la recuperación social es fundamental», subrayó López.
DEL NARCOMENUDEO A LA DELINCUENCIA ORGANIZADA
Según la pesquisa, estos grupos operan desde hace aproximadamente un año. Lo que comenzó como agrupaciones de jóvenes por «amistad» o identidad local, mutó rápidamente hacia estructuras criminales dedicadas a los asaltos y la venta de drogas. La policía busca ahora determinar la conexión de estas pandillas con bandas criminales de mayor envergadura que proveen las sustancias para la venta interna en el barrio.
Este operativo busca representar un «corte definitivo» a la expansión de estos grupos en el San Francisco, buscando proteger el potencial turístico y social de la zona ante el avance de la criminalidad juvenil.














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