El acto se realizó en el Palacio de Gobierno, con presencia del presidente Santiago Peña, quien calificó la iniciativa como un paso relevante dentro de una reforma que todavía está en proceso de implementación. “Lo que hoy celebramos es un hito en ese proceso, no es la culminación”, afirmó.
La principal novedad es que cada inmueble contará progresivamente con un Código Único de Identificación Catastral Registral, mediante el cual se podrá vincular su información física con su situación jurídica. De esta manera, dimensiones, límites y superficie podrán ser consultados junto con datos sobre dominio, restricciones y eventuales superposiciones con otros títulos.
El cambio busca atacar uno de los problemas históricos del sistema inmobiliario paraguayo: la existencia de información fragmentada que obliga a realizar consultas en distintas dependencias y puede dificultar la determinación precisa de la situación de una propiedad.
Para Peña, el alcance de la reforma va mucho más allá de una simple modernización burocrática. Se trata, según expresó, de fortalecer la seguridad sobre bienes que forman parte del patrimonio de familias y empresas, desde una vivienda o una propiedad heredada hasta un establecimiento comercial o productivo.
UNA REFORMA QUE RECIÉN COMIENZA
El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alberto Martínez Simón, destacó que la integración de la información catastral y registral permitirá mejorar la transparencia, la trazabilidad y la seguridad jurídica. Pero el proceso todavía tiene un importante camino por recorrer.
Martínez Simón anunció que desde el 1 de octubre se iniciará una nueva etapa de digitalización de los títulos. El proceso comprende un volumen aproximado de 70 millones de hojas y contempla además la incorporación progresiva de la firma digital.
La creación del RUN está sustentada en la Ley N.º 7424/2025, que establece la integración de la información registral y catastral y dispone la utilización progresiva de un código único para identificar física y jurídicamente cada inmueble.
El desafío, por tanto, no termina con la presentación del nuevo certificado. La verdadera prueba estará en que la integración funcione en la práctica, que la información sea confiable, que pueda actualizarse con rapidez y que el ciudadano pueda acceder a ella sin reproducir la vieja burocracia bajo un formato digital.
Si el proceso logra esos objetivos, el país podrá contar con una herramienta capaz de reducir inconsistencias, facilitar transacciones y fortalecer la seguridad sobre la propiedad. Pero, como reconoció el propio Peña, el certificado presentado este miércoles es un hito, no el punto final de la reforma.














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