El también conductor del programa «Hablando sinceramente en familia», emitido semanalmente por RCCTV, lanzó una dura advertencia sobre el futuro de la seguridad en Paraguay.
Tomando como referencia los recientes juicios masivos a pandilleros en El Salvador y la violencia desatada por las barras bravas el pasado domingo en Asunción, Montiel señaló que el origen de la delincuencia no está en las calles, sino en la desintegración del núcleo familiar.
Para Montiel, el fenómeno de las barras bravas y grupos como el «Clan Rotela» responde a una necesidad básica insatisfecha: el amor y la pertenencia. «Cuando un joven no tiene afecto ni contención en su casa, busca una ‘familia artificial’ en las pandillas o clanes, donde le ofrecen una lealtad que no encontró en su hogar», explicó.
El especialista citó datos alarmantes del Ministerio del Interior, indicando que más del 80% de los delincuentes son adictos provenientes de familias disfuncionales. Además, resaltó que el sistema 911 recibe diariamente unas 1.300 llamadas por violencia familiar, lo que demuestra que el conflicto social se ha trasladado al interior de las casas.
LA «IMPOTENCIA» DE LAS MADRES Y LA CRISIS DE AUTORIDAD
El Dr. Montiel se refirió al video viral de una madre que reprendió físicamente a su hijo tras ser detenido en los disturbios del fútbol. «Esa es una expresión de impotencia. El joven ya no respeta a la autoridad máxima, que en Paraguay es la madre. Si no hay respeto en casa, no habrá respeto por la policía ni por la ley», afirmó.
Asimismo, alertó sobre las graves consecuencias en la salud mental infantil, instando a las autoridades a mirar la realidad del Hospital Pediátrico Acosta Ñu, donde aumenta el número de niños con traumas graves y pensamientos de autolimitación debido a la violencia doméstica y los abusos.
UN SISTEMA JUDICIAL «FRÍO»
Montiel coincidió con los conductores del programa radial que el sistema judicial paraguayo carece de un enfoque humano. Criticaron que los procesos de tenencia de hijos se conviertan en «monedas de cambio» que terminan quebrando la identidad de los menores. El doctor abogó por una «sobredosis de amor» y restauración en lugar de solo aplicar leyes frías que no atacan la raíz del problema.
«Estamos como en el Titanic: si no corregimos el rumbo de la familia ahora, el barco se va a hundir», concluyó el especialista, haciendo un llamado a las iglesias, al Estado y a la sociedad civil para priorizar la salud mental y espiritual del hogar.














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