Durante una extensa rueda de prensa en Mburuvicha Róga, tras una reunión con el presidente Santiago Peña, el nuevo titular del IPS dejó en claro que la institución atraviesa una crisis que requiere decisiones firmes desde el inicio. “Desde el consejero hasta el último director hospitalario deben poner sus cargos a disposición. Hay una ciudadanía expectante y esperanzada en que el nuevo jefe no sea el de siempre”, expresó.

El pedido, según explicó, no responde a criterios personales, sino a la necesidad de dar una señal clara de cambio. En ese sentido, remarcó que la renovación debe estar centrada en el fortalecimiento institucional y no en intereses particulares. “Primero está la institución”, insistió, recordando experiencias previas en su carrera donde debió tomar decisiones difíciles en beneficio del conjunto.
DIAGNÓSTICO INTEGRAL
Como parte de su hoja de ruta inicial, el presidente anunció que dedicará el primer mes de gestión a recorrer todo el país y elaborar un diagnóstico integral del IPS. Este proceso incluirá visitas a hospitales, clínicas y dependencias administrativas, con el objetivo de identificar las principales falencias en la atención médica, la gestión administrativa y el uso de los recursos.
“Si no hay un diagnóstico, no podemos tratar la enfermedad”, sostuvo, al subrayar que cualquier reforma debe basarse en datos concretos y en una comprensión real de la situación en el terreno. En paralelo, adelantó que este análisis permitirá definir prioridades y establecer un plan de acción con metas y plazos específicos.
PLENA LIBERTAD DE ACCIÓN
El nuevo titular también reveló que una de las condiciones planteadas al presidente de la República, Santiago Peña, fue contar con plena libertad de acción para implementar los cambios necesarios. “Eso significa poder tomar decisiones, incluso cuando sean incómodas”, explicó.
En cuanto a la gestión, aseguró que adoptará un enfoque estrictamente técnico y sin interferencias políticas. “No soy político, soy un técnico. Si algún pedido se ajusta a la ley, será considerado; de lo contrario, no habrá compromisos con nadie”, afirmó, en referencia a posibles presiones de sectores políticos o económicos.
Entre los principales desafíos identificados, mencionó la saturación de los hospitales de referencia, las largas listas de espera para cirugías y la desigual distribución de servicios en el país. En ese sentido, cuestionó que pacientes del interior deban trasladarse a otras ciudades para intervenciones que podrían realizarse en sus lugares de origen, lo que evidencia problemas de organización y capacidad instalada.
Además, hizo énfasis en la necesidad de garantizar el abastecimiento de medicamentos, uno de los reclamos más recurrentes de los asegurados. Reconoció que existen faltantes importantes y vinculó esta situación tanto a problemas de gestión como a limitaciones financieras.
SISTEMA JUBILATORIO DEBE ESTAR “BLINDADO”
En el plano económico, el presidente del IPS abordó la situación del sistema jubilatorio, al que calificó como un pilar que debe ser protegido. “El jubilado debe tener la garantía de que nunca va a tener la más mínima preocupación”, señaló. Para ello, anunció que convocará a especialistas y técnicos que puedan diseñar estrategias para asegurar la sostenibilidad del sistema a largo plazo.
Respecto a la deuda del Estado con la previsional, indicó que los datos preliminares hablan de unos 300 millones de dólares, aunque el impacto financiero global sería mucho mayor. En este contexto, planteó la necesidad de una “reingeniería” institucional que permita optimizar los recursos y mejorar la eficiencia del IPS.
Finalmente, el nuevo titular fue cauto respecto a los tiempos de implementación de los cambios. Reconoció que la ciudadanía espera soluciones rápidas, pero advirtió que los problemas estructurales no se resolverán de un día para otro. “La gente quiere resultados, pero tenemos que comenzar bien. No se trata de prometer, sino de hacer”, concluyó.














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