Teresita Lara de León, terapeuta en adicciones y consejera en tratamiento de uso de sustancias, explicó a RCC Radio este martes que el centro desarrolla un modelo de atención integral que contempla las dimensiones física, psicológica, social y espiritual de las mujeres que ingresan al proceso de rehabilitación.
El trabajo con mujeres presenta características particulares, según explicó, debido a las experiencias y situaciones de vulnerabilidad que muchas de ellas atraviesan. Por este motivo, considera fundamental que cuenten con un espacio exclusivo y seguro donde puedan expresarse, abordar sus heridas y avanzar en su recuperación.
“La mujer necesita otro tipo de contención”, sostuvo Lara de León, al señalar que muchas mujeres llegan a los centros de rehabilitación después de haber atravesado situaciones de violencia, abuso, problemas familiares y otras experiencias traumáticas.
El Buen Fin comenzó oficialmente hace 20 años y desarrolló inicialmente sus actividades en Ciudad del Este, para posteriormente trasladarse durante una década a Coronel Oviedo. A lo largo de su trayectoria, además de trabajar en rehabilitación de adicciones, la institución también intervino en situaciones relacionadas con trata de personas y violencia familiar.
UN PROBLEMA QUE ATRAVIESA TODAS LAS CLASES SOCIALES
Uno de los principales conceptos destacados por Lara de León es que las adicciones no distinguen condición económica, edad ni nivel cultural. La especialista cuestionó la idea de que el consumo problemático sea exclusivamente un fenómeno relacionado con personas de bajos recursos o con la delincuencia.
Advirtió que existen mujeres que comienzan a consumir sustancias incluso a los 40 o 50 años, incluyendo medicamentos, alcohol y otras drogas, muchas veces en contextos de vulnerabilidad emocional.
Por ello, insistió en la necesidad de pasar de los discursos sobre prevención a acciones concretas de atención y acompañamiento. “Tenemos que realmente no preocuparnos, sino ocuparnos del tema”, expresó.
El centro trabaja con terapias individuales y grupales, enfocadas en el tratamiento de las adicciones y también en las experiencias traumáticas que muchas mujeres arrastran desde hace años.
UN TRATAMIENTO PENSADO ESPECÍFICAMENTE PARA MUJERES
Lara de León explicó que el abordaje de las mujeres requiere una atención diferenciada, teniendo en cuenta factores físicos, emocionales, hormonales y sociales, además de las responsabilidades familiares que muchas de ellas cargan.
A esto se suma que algunas llegan con antecedentes de abuso o violencia desde la infancia, situaciones que pueden dificultar que se abran y hablen de sus experiencias en espacios donde también estén presentes hombres.
Por esta razón, la especialista considera contraproducente que los procesos de rehabilitación se desarrollen necesariamente en centros mixtos.
El objetivo es generar un ambiente de confianza en el que las mujeres puedan abrirse, reconocer sus heridas, procesar sus experiencias y comenzar un proceso de sanación y recuperación. “Si una mujer sana lo profundo de su interior, puede sanar su vida y puede sanar su entorno”, afirmó.
LA FAMILIA TAMBIÉN DEBE SER PARTE DE LA RECUPERACIÓN
Para Lara de León, la rehabilitación no termina cuando una mujer concluye su internación. Uno de los principales desafíos aparece cuando debe regresar a su hogar, reencontrarse con su familia y enfrentar nuevamente las circunstancias cotidianas.
Por eso, el tratamiento se sostiene sobre tres pilares fundamentales: la persona en recuperación, su familia y un abordaje integral que contemple las dimensiones biopsicosocial y espiritual.
La comunidad terapéutica trabaja también con los familiares para prepararlos para recibir a la persona que regresa después de haber experimentado cambios importantes.
La especialista remarcó que la familia necesita comprender que no vuelve exactamente la misma persona que ingresó y que el proceso de reinserción requiere acompañamiento, paciencia y responsabilidad compartida.
LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL COMO PARTE DEL PROCESO
El Buen Fin se define como una comunidad cristiana y considera que la dimensión espiritual ocupa un lugar fundamental en la recuperación. Lara de León explicó que el objetivo es que cada mujer pueda desarrollar un encuentro personal con Dios, además del acompañamiento profesional y terapéutico.
El tratamiento incluye devocionales y terapia grupal, junto con la intervención de psicólogos clínicos, médicos, profesionales de psiquiatría y consejeros especializados en tratamiento de uso de sustancias.
La propuesta busca, de esta manera, que la recuperación no se limite a controlar el consumo, sino que permita a la persona reconstruir su vida, recuperar vínculos, asumir responsabilidades y encontrar un nuevo sentido para su existencia.
HISTORIAS QUE MUESTRAN QUE ES POSIBLE RECUPERARSE
Durante la entrevista, Lara de León relató el caso de una joven de 27 años que llegó al proceso de rehabilitación después de haber vivido en situación de calle, con consumo de crack y siendo madre de tres hijos.
La mujer permaneció aproximadamente 10 meses en tratamiento y recibió, además de acompañamiento terapéutico, capacitación en informática y peluquería.
Una empresa privada asumió el costo de su rehabilitación mediante un sistema de padrinazgo, lo que permitió que posteriormente pudiera contar con un lugar para vivir junto a sus hijos y comenzar un emprendimiento de peluquería.
El cambio, según relató la terapeuta, fue profundo. La mujer regresó a su entorno con nuevas herramientas, hábitos y responsabilidades, sorprendiendo incluso a sus familiares por su transformación.
Para Lara de León, estos testimonios demuestran que, aun en situaciones extremadamente complejas, la recuperación y la reinserción son posibles cuando existe tratamiento, acompañamiento familiar y oportunidades para reconstruir el proyecto de vida.
TRABAJO OCUPACIONAL SIN EXPLOTACIÓN
Otro aspecto que la terapeuta consideró importante aclarar es el trabajo ocupacional que realizan las mujeres durante el proceso de rehabilitación. En el centro elaboran productos como panes, tortas y manualidades, pero estos son destinados al consumo interno. La institución no envía a las mujeres a vender productos en la vía pública.
Lara de León considera que exponer a personas en recuperación a la venta callejera puede representar un riesgo para el proceso terapéutico y favorecer situaciones de recaída.
También rechazó cualquier modelo en el que la terapia ocupacional termine convirtiéndose en explotación laboral o en la utilización de personas en recuperación como mano de obra gratuita.
La finalidad, sostuvo, debe ser siempre terapéutica: desarrollar hábitos, responsabilidad, disciplina, autoestima y capacidades que ayuden a reconstruir un proyecto de vida digno.
SOLICITAN APOYO PARA UNA HUERTA
En ese marco, El Buen Fin busca desarrollar una huerta en el predio donde funciona el centro, ubicado sobre la avenida Luis María Argaña, casi General Santos, en Asunción.
La iniciativa pretende convertirse en una herramienta de terapia ocupacional, aprendizaje y trabajo comunitario para las mujeres en recuperación. La propuesta requiere insumos y materiales para poner en marcha el proyecto, por lo que la institución invita a personas y organizaciones que quieran colaborar a acercar elementos necesarios para la instalación de la huerta.
La idea es que las propias mujeres puedan participar del proceso de producción, observar el crecimiento de lo que plantan y convertir esa experiencia en una metáfora concreta de su propio proceso de recuperación.
UN LLAMADO A LAS FAMILIAS: PEDIR AYUDA NO DEBE DAR VERGÜENZA
Finalmente, Lara de León dejó un mensaje especialmente dirigido a las familias que enfrentan una situación de adicción y que, después de varios intentos, sienten que ya no encuentran salida. Su principal recomendación es no perder la esperanza y buscar ayuda profesional.
Reconoció que muchas familias inicialmente atraviesan una etapa de negación y creen que podrán resolver el problema por sí mismas, hasta que la situación termina superándolas.
Por ello, instó a pedir ayuda sin vergüenza, destacando que el acompañamiento se realiza con absoluta reserva y confidencialidad. “Que puedan intentarlo una vez más. Tal vez la forma, el método, no fue lo suficiente”, expresó.
Para consultas y orientación sobre tratamiento de adicciones, la especialista proporcionó el número 0973-671-964.
El mensaje final es claro: las adicciones constituyen un problema complejo que requiere intervención profesional, acompañamiento familiar y un abordaje integral, pero la recuperación es posible. “Esperamos llegar a aquellas familias y darle la esperanza a esa madre, a ese esposo, a esos hijos, de que sí es posible la recuperación”, concluyó Lara de León.














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