Durante una entrevista con RCC Radio este jueves, Robledo señaló que muchas personas consideran que la batalla está perdida, pero aclaró que «una batalla es solo una parte de una guerra» y que todavía existen numerosas organizaciones comprometidas con la prevención, el tratamiento y la recuperación de personas afectadas por las adicciones.
El consejero explicó que el problema de las drogas trasciende las fronteras del Paraguay y representa una amenaza mundial, especialmente para los jóvenes, a quienes calificó como «el semillero de cualquier país». Añadió que incluso las estadísticas sobre consumo generan incertidumbre debido a la dificultad de dimensionar con precisión la cantidad de personas involucradas tanto en el consumo de drogas ilícitas como de medicamentos obtenidos ilegalmente en el mercado negro.
Destacó asimismo el trabajo que realizan diversas instituciones, tanto públicas como privadas, entre ellas el Plan Sumar, orientado a la prevención. Sin embargo, consideró que la respuesta al problema debe sostenerse sobre cuatro pilares fundamentales: la prevención, la represión al narcotráfico y al microtráfico, la rehabilitación y la reinserción social.
A su criterio, los dos últimos son actualmente los más debilitados. Explicó que los centros de tratamiento y rehabilitación enfrentan importantes limitaciones debido a la escasa ayuda disponible y a la falta de una articulación efectiva con el Estado. Señaló que muchas organizaciones deben sostener su trabajo mediante alianzas con organismos internacionales y otras instituciones para continuar ofreciendo atención a quienes buscan salir de las adicciones.
Asimismo, advirtió que la reinserción social representa uno de los mayores desafíos para las personas recuperadas. Indicó que, aun después de completar largos procesos de rehabilitación, muchos ex consumidores encuentran enormes dificultades para acceder a un empleo o reincorporarse plenamente a la vida social, situación que aumenta el riesgo de recaídas.
El pastor también relacionó el consumo de sustancias psicoactivas con un elevado porcentaje de hechos delictivos y sostuvo que la prevención debe comenzar desde edades tempranas mediante un trabajo constante en escuelas, colegios y universidades.
ADOLESCENTES EN PELIGRO
En ese contexto, expresó su preocupación por la naturalización del consumo de alcohol entre los adolescentes. Citó datos del Observatorio Paraguayo de Drogas de la SENAD, según los cuales más del 70% de los estudiantes del último año de la educación media ya consumieron bebidas alcohólicas.
Robledo advirtió además sobre un cambio cultural que, según dijo, ya comienza a observarse en algunos entornos sociales. Recordó el comentario de un reconocido profesional de la salud mental, quien años atrás le anticipó que en reuniones familiares o de amigos la marihuana podría desplazar al alcohol como elemento habitual de consumo. «Hoy puedo decir que eso se está cumpliendo», afirmó.
Finalmente, insistió en que el alcohol sigue siendo la principal puerta de entrada al consumo de otras sustancias, por lo que llamó a las familias, las instituciones educativas y las autoridades a reforzar la prevención para evitar que el inicio temprano derive en problemas de adicción más graves.














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