En un comunicado oficial, firmado por embajador paraguayo Carlos José Fleitas Rodríguez, presidente de la Comisión Nacional Demarcadora de Límites, emitido este jueves por la Cancillería Nacional, señala que la decisión fue adoptada durante la XIII Reunión Plenaria Ordinaria de la Comisión Mixta Demarcadora de Límites Paraguayo-Boliviana, realizada en La Paz, Bolivia. La delegación paraguaya estuvo encabezada por el embajador Carlos José Fleitas Rodríguez, presidente de la Comisión Nacional Demarcadora de Límites.

Con esta aprobación, Paraguay y Bolivia completan la delimitación, demarcación y registro de su frontera común, un proceso iniciado luego de la Guerra del Chaco y que demandó décadas de negociaciones diplomáticas, estudios técnicos y trabajos de campo.
El punto de partida fue el 12 de junio de 1935, cuando el Protocolo de Paz puso fin a las hostilidades entre ambos países. Tres años después, el 21 de julio de 1938, Paraguay y Bolivia firmaron en Buenos Aires el Tratado de Paz, Amistad y Límites.
Posteriormente, el 10 de octubre de 1938, se dictó el Laudo Arbitral que estableció la línea divisoria entre ambos países y determinó once vértices principales para el recorrido de la frontera.
Para llevar esa definición jurídica al territorio fue necesario crear, el 25 de noviembre de 1938, la Comisión Mixta Demarcadora de Límites. Desde entonces, generaciones de diplomáticos, militares, ingenieros, agrimensores, cartógrafos, pilotos y técnicos participaron en las tareas de identificación y materialización de la frontera.
El trabajo se desarrolló en un territorio chaqueño caracterizado por grandes distancias, escasez de caminos y agua, inundaciones y zonas de difícil acceso. Las tareas incluyeron exploraciones terrestres y aéreas, levantamientos topográficos, mediciones geodésicas y, posteriormente, el uso de sistemas de posicionamiento global y otras tecnologías.
Uno de los puntos que requirió mayor trabajo técnico fue el Vértice VIII, denominado “Cerro Chovoreca”. Durante años existieron diferencias sobre la ubicación exacta del punto más alto señalado por el Laudo Arbitral. Luego de nuevos estudios y reconocimientos, el 11 de julio de 1969 se estableció de manera definitiva su ubicación. El Hito VIII fue finalmente erigido el 5 de junio de 1975.
La instalación de los once vértices principales tampoco significó el final de las tareas. Posteriormente continuaron los trabajos de apertura y mantenimiento de las picadas internacionales, construcción y reparación de hitos secundarios, actualización de coordenadas y caracterización de los sectores fluviales.
En 2007 concluyeron las labores de la primera Comisión Mixta. Dos años después, el 27 de abril de 2009, Paraguay y Bolivia suscribieron el Acta Final sobre la ejecución y cumplimiento del Tratado de Paz, Amistad y Límites. El 12 de junio de ese año se firmó un Protocolo Adicional que permitió constituir una nueva Comisión Mixta bilateral, integrada exclusivamente por representantes de Paraguay y Bolivia.
Esta segunda etapa permitió continuar con la actualización de las mediciones y la caracterización de distintos sectores de la frontera. En diciembre de 2025 finalizaron los trabajos de batimetría del río Negro, correspondientes al último sector fluvial que permanecía pendiente.
Los resultados de estos trabajos permitieron que, en la reunión celebrada ahora en La Paz, se aprobara finalmente el trazado entre el Hito X y el Hito XI.
Según la Comisión Nacional Demarcadora de Límites, la frontera paraguayo-boliviana tiene una extensión total de 755,20 kilómetros, de los cuales 704,96 kilómetros corresponden al límite terrestre y 49,59 kilómetros al límite fluvial. La cifra surge de la demarcación georreferenciada de la frontera seca y de los trabajos de batimetría realizados en el río Negro.
La culminación de este proceso adquiere además un significado especial dentro del Centenario de la Paz del Chaco, establecido por la Ley N.º 7677 para el período comprendido entre el 12 de junio de 2025 y el 12 de junio de 2035.
A 88 años del Tratado de Paz, Amistad y Límites y del Laudo Arbitral de 1938, Paraguay y Bolivia completan así una tarea iniciada después de uno de los conflictos más importantes de la historia de ambos países. Lo que comenzó como una definición jurídica sobre mapas terminó convirtiéndose, después de décadas de trabajo diplomático y técnico, en una frontera delimitada, demarcada y registrada sobre el territorio.
La Comisión Nacional Demarcadora de Límites destacó que las fronteras constituyen actualmente espacios de encuentro, cooperación e integración entre pueblos que, después de la guerra, consolidaron su convivencia mediante el derecho, la diplomacia y la cooperación bilateral.














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