Este viernes, el gobierno brasileño prohibió las apuestas deportivas y los casinos en línea en todo el país. El anuncio de la medida fue realizado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva encabezó en San Pablo, junto a varios de sus ministros. El mandatario calificó la medida como “una prohibición definitiva” que alcanza a “todos los tipos de apuestas digitales”, incluida la publicidad de las empresas del sector.
Un problema de salud pública
El decreto entra en vigor de manera automática con su publicación en el Diario Oficial. Sin embargo, el Congreso deberá convalidarlo en un plazo máximo de 120 días para que mantenga su validez. Lula también enviará al Parlamento, en régimen de urgencia, un proyecto de ley para tipificar la actividad en el código penal.

El ministro de Hacienda, Dario Durigan, presentó la prohibición como una respuesta a lo que denominó «un problema de salud pública» y un «problema grave», con miles de familias endeudadas por las apuestas. El funcionario afirmó que más de 60.000 millones de reales (unos 11.000 millones de dólares) salieron de los hogares hacia las empresas de apuestas legales. La prohibición alcanza la publicidad: los nuevos contratos publicitarios del sector quedan prohibidos de inmediato y los vigentes perderán validez a partir del 6 de octubre.
Además, se ampliará el programa de renegociación de deudas familiares para incluir “préstamos más antiguos” e impulsar un mercado crediticio “más saludable”.

¿El «fin del fútbol»?
La prohibición afecta directamente a los clubes de fútbol. Trece de los veinte equipos de la primera división masculina tienen a una casa de apuestas en línea como patrocinador principal de su camiseta y figuras como Neymar y Vinicius Junior están en las campañas publicitarias del sector.
Antes de formalizarse la prohibición, cuando ya se hablaba de la medida, Palmeiras y Flamengo emitieron un comunicado conjunto titulado “el fin del fútbol” para alertar sobre el impacto que la medida provocaría en sus cuentas. Se estima que las casas de apuestas deportivas destinan más de 1.000 millones de reales (casi 200 millones de dólares) al año en patrocinios a los equipos de primera división.
Luego del anuncio del gobierno, Flamengo afirmó que la medida «asesta un golpe fuerte al deporte brasileño”. El club remarcó que el impacto no se limitará al fútbol profesional, sino que alcanzará también a las academias juveniles, el fútbol femenino, los deportes olímpicos y distintos campeonatos.

Reñidas elecciones
El gobierno brasileño toma la medida en medio de una reñida campaña presidencial. Las elecciones se realizarán el 4 de octubre y las encuestas señalan un empate técnico entre Lula y el senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro.
El combate a las apuestas en línea y los casinos electrónicos ha sido una de sus banderas electorales de Da Silva, quien ha acusado al sector de “estar destruyendo millones de hogares” al transformar “el vicio en beneficios” económicos. Por su parte, Bolsonaro respondió a la medida calificándola de “populista, hipócrita y con motivaciones políticas”.

Millonarios ingresos
Las casas de apuestas en línea fueron legalizadas en Brasil en 2018, durante el Gobierno de Michel Temer. Las empresas operaron sin regulación durante los años siguientes, durante el mandato de Jair Bolsonaro, pero en 2023, con Lula en el poder, el sector fue reglamentado, con la concesión de autorizaciones y el pago de impuestos.
Actualmente operan 85 empresas de forma legal en el país. Según datos oficiales, en 2025 cerca de 25 millones de brasileños apostaron 220.600 millones de reales (42.500 millones de dólares) en apuestas deportivas y casinos en línea. La actividad dejó unos 9.000 millones de reales (1.700 millones de dólares) para el fisco y en los primeros ocho meses de este año ya había superado esa cifra.
Los actuales operadores afirmaron que la prohibición podría favorecer la aparición de casas de apuestas ilegales.













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