La decisión de repatriar a Galeano generó un polvorín inmediato en el ambiente deportivo, sobre todo por la forma en que se dio su salida anterior y su efímero y penoso paso por Guaraní. En La Toldería, el joven estratega apenas pudo resistir ocho partidos al mando antes de ser patada en mano por los malos resultados, acumulando un saldo raquítico de dos victorias, tres empates y tres derrotas que dejaron más dudas que certezas sobre su capacidad de reacción ante la crisis. Sin embargo, en Libertad confían en la sombra de su etapa dorada entre 2023 y 2024, periodo en el que dirigió 52 compromisos con 27 triunfos, 17 igualdades, 8 caídas y una cosecha de cuatro títulos (Clausura 2023, Apertura 2024, Copa Paraguay y Supercopa Paraguay) que hoy fungen como su único escudo protector.
Bautismo de fuego inminente en Tuyucuá y la obligación de salvar el año ante Cerro Porteño
El tiempo de lamentos y transiciones pacíficas no existe en campamento repollero. Apenas se rubricó la salida de Haedo Valdez, el flamante DT se presentó de urgencia en las instalaciones de Tuyucuá para calzarse el buzo de mando y ordenar un vestuario que camina por la cuerda floja. La prueba de fuego no admitirá margen de error ni excusas de adaptación, ya que este miércoles a las 19:00, en su propia casa, Libertad recibirá a un golpeado pero peligroso Cerro Porteño en el marco de la decimoctava fecha del torneo Clausura.
El choque ante el Ciclón se transformó de la noche a la mañana en una verdadera caldera donde Galeano se jugará el pellejo desde el primer minuto. La afición gumarela, dividida entre el escepticismo por su reciente fracaso en Dos Bocas y la esperanza de revivir viejos laureles, vigilará de cerca cada decisión táctica de un entrenador que está obligado a demostrar que su regreso no es un manotazo de ahogado, sino el golpe de autoridad que el plantel necesita para enderezar el rumbo en la recta final del campeonato.














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