El golpe inicial llegó apenas a los 11 minutos del primer tiempo tras una jugada insólita y de enorme categoría: el arquero Weverton metió una asistencia magistral de arco a arco que Carlos Vinícius transformó en un golazo para poner patas arriba el estadio. Sin margen para la reacción del Galo, el golpe de gracia cayó en el amanecer del complemento, cuando el peruano Erick Noriega culminó una brillante combinación colectiva a los 47 minutos para liquidar la historia y dejar mudo al banquillo visitante.
La muralla guaraní marca la diferencia antes del infierno en Belo Horizonte
La labor defensiva y el despliegue en la zona media contaron con el sello inconfundible del fútbol paraguayo. Fabián Balbuena aportó firmeza en la zaga central durante los 60 minutos que estuvo en cancha antes de ser sustituido para dosificar cargas, mientras que Matías Villasanti completó una actuación impecable disputando los 90 minutos en el medio campo sin ver la tarjeta amarilla, administrando los tiempos con frialdad ante la desesperación del rival.
Pese a la ventaja de dos goles conseguida en casa, la serie no está liquidada y la verdadera prueba de fuego llegará el próximo sábado en la caldera de Belo Horizonte. Atlético Mineiro saldrá con la obligación de remontar el marcador ante su gente en un ambiente hostil, mientras que Gremio buscará certificar la estocada final para consumar su pase a la contienda por el título.














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