Diversos factores tácticos y de gestión futbolística marcaron de manera negativa el proceso del profesional en el banco de Cerro Porteño, derivando en un desgaste prematuro con la directiva y los aficionados.
Desatención de los torneos locales y planteamiento ultraconservador
Uno de los principales cuestionamientos de su gestión estuvo centrado en la prioridad desmedida que otorgó a la competencia internacional. Argumentando desgaste físico del plantel, el DT desestimó posibilidades en los torneos oficiales locales, cediendo terreno valioso tanto en las jornadas decisivas del certamen Apertura como en el inicio del campeonato Clausura.
En el plano táctico, la implementación de un esquema con línea de cinco defensores tornó al equipo excesivamente especulativo. Si bien el sistema buscó dar solidez en el fondo por la ausencia de variantes en ataque, la postura ultraconservadora terminó alejando al club azulgrana de la propuesta protagónica que exige su tradición institucional.
Fichajes con poco rodaje y constantes modificaciones en la alineación
Las decisiones vinculadas a la incorporación de futbolistas para el segundo semestre tampoco arrojaron los réditos esperados. La inversión realizada en contrataciones como Agustín Almendra y Lucas Merolla no se tradujo en solidez dentro del campo, ya que ambos llegaron sin el ritmo ni la plenitud física necesarios para la alta competencia.
A esto se sumó la incapacidad de consolidar una alineación base tras cuatro meses de trabajo. Las constantes variaciones en la conformación del equipo titular, motivadas por lesiones o decisiones de carácter técnico, impidieron que la estructura encontrase un funcionamiento colectivo fluido.
Desaciertos en la lectura de partidos y falta de soluciones ofensivas
El ciclo de Holan también dejó al descubierto falencias para reaccionar ante pasajes adversos en los encuentros. El equipo careció de variantes para modificar la postura en ataque cuando el marcador lo exigía, quedando expuesto en partidos decisivos.
Los errores en las variantes de reemplazo fueron determinantes en compromisos clave, como sucedió en el reciente clásico, donde las modificaciones tácticas debilitaron la zona defensiva por el sector derecho y permitieron la remontada del rival.
Finalmente, el periodo se cerró con un escaso margen de promoción de valores jóvenes de las divisiones inferiores, a excepción de contadas apariciones como la de Carlos Chena, completando una etapa caracterizada por la falta de rendimientos individuales superlativos.














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