Como ya es una marca registrada del cuerpo técnico, el arranque de las actividades no se limitó al esfuerzo físico, sino que estuvo marcado por una profunda charla motivacional y de bajada de línea entre el estratega y los futbolistas. Con el respaldo de todo el staff de las selecciones menores, el grupo ingresó de inmediato a un régimen estricto donde la exigencia busca moldear el carácter de los valores llamados a nutrir al combinado nacional en el futuro cercano.
Controles rigurosos, trabajos diferenciados y la lupa sobre las promesas del futuro
La exigencia en el CARDE se sintió desde el primer minuto con controles de bienestar y evaluaciones nutricionales a cargo de los especialistas del área. Posteriormente, la jornada matutina dio paso a los trabajos preventivos y de movilidad general dirigidos por el fisioterapeuta Antonio Santander, antes de trasladar a los juveniles al gimnasio de menores para sesiones livianas de tren superior bajo la tutela del preparador físico Raúl Amarilla.
La estructura del entrenamiento se dividió con puestos específicos para acelerar la asimilación táctica: los defensores se sometieron a exigentes movimientos posicionales y correcciones defensivas junto a Ernesto Cristaldo y David Mendoza, mientras que los delanteros sufrieron una intensa sesión de definición por ambas bandas y finalizaciones de jugadas. Con la presión a flor de piel, el proceso formativo de la Albirroja Sub 16 no margina detalles, exigiendo el máximo rendimiento a unos chicos que cargan sobre sus hombros la ilusión de todo un país.














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