El compromiso había iniciado de forma inmejorable para la escuadra nacional con una anotación madrugadora de su referente ofensivo, Alejandro Encina, apenas a los 5 minutos de juego. Sin embargo, la ventaja inicial duró un suspiro; el conjunto helénico tomó las riendas del trámite, explotó las licencias en el fondo paraguayo y desató una ráfaga imparable de anotaciones. En el complemento, el tanto de Bruno Escobar a los 37 minutos resultó insuficiente para frenar el vendaval rival que terminó sellando una abultada diferencia en el marcador.
La llamativa postura de Wilfrido Bazán tras la paliza desata discusiones entre los hinchas
A pesar del duro impacto recibido en el marcador, el director técnico Wilfrido Bazán sorprendió al manifestar una profunda satisfacción con el rendimiento general de sus dirigidos a lo largo del certamen. Si bien reconoció que el objetivo primario era quedarse con la victoria y colgarse la medalla de bronce, el adiestrador destacó la entrega competitiva del plantel juvenil ante potencias internacionales, valorando el proceso formativo por encima de la dolorosa caída en la jornada de cierre.
El contraste entre el abultado 6-2 y la conformidad expresada desde el banquillo reabrió el debate en torno a los criterios de evaluación en los seleccionados de base. Mientras un sector de la opinión pública celebra el histórico ingreso de Paraguay entre las cuatro mejores selecciones del planeta en la categoría, otra corriente crítica cuestiona las desconexiones colectivas en momentos decisivos y exige un estándar defensivo mucho más riguroso para competir en los primeros planos del fútbol mundial.














Dejá tu comentario