El recorrido del volante no es menor y su legajo en el balompié nacional e internacional habla por sí solo. Cáceres cuenta con el haber de vestir las camisetas de los tres clubes más laureados de la máxima categoría paraguaya —Olimpia, Cerro Porteño y Libertad—, además de registrables pasos por instituciones como General Díaz y una experiencia en el fútbol argentino defendiendo los colores de Vélez Sarsfield. Su desembarco en la liga del interior expone el abismal contraste entre el brillo de la División de Honor y el fútbol de potrero donde el premio mayor es el boleto de ascenso a la División Intermedia de la APF.
La lucha por el ascenso a la Intermedia y la armada de seleccionados que van por la gloria
La presencia de Cáceres en el plantel caaguaceño inyecta una dosis extra de presión a la escuadra maderera, que ya inscribió su nombre en la fase decisiva junto a representantes de peso como San Alberto, Santarriteña, Aguaray, Caacupeña, Caraguatay, Repatriación, Liberación, Troche, Garay, Santa María, Misionera del Sur, Salto del Guairá, Canindeyú y Roquegonzaleña. En tanto, escuadras como Campo 9, Atyrá, Franqueña y Yataity del Norte deberán jugarse la última carta en la etapa de repechaje para no quedar fuera de la fiesta ecuménica del ascenso.
El camino hacia la categoría de plata del balompié paraguayo no admitirá concesiones y los ojos estarán puestos en el rendimiento del experimentado volante central. Para Caaguazú, contar con un futbolista de semejante recorrido representa una carta de desequilibrio indiscutible en el planteamiento táctico; sin embargo, los rivales de turno prometen hacerle sentir el rigor físico y la aspereza del fútbol del interior a un jugador que pasa de las luces de la máxima división al barro de una competencia implacable.














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