El combinado belga, que arrastraba una enorme presión tras cosechar apenas dos puntos en sus primeras presentaciones ante Egipto e Irán, saltó al campo con la firme convicción de no revivir fantasmas del pasado reciente, como la dolorosa eliminación en la fase de grupos de Catar 2022. La propuesta ofensiva fue total y se tradujo en una estadística abrumadora de 35 remates a lo largo de los noventa minutos, dejando en claro que la postura belga era adueñarse del protagonismo absoluto.
La apuesta de Rudi García y el dominio desde el arranque
El director técnico de los Diablos Rojos sacudió la pizarra para este compromiso decisivo. La inclusión desde el primer minuto del mediocampista Hans Vanaken resultó ser una variante fundamental para desarticular el bloque defensivo oceánico. Su capacidad para asociarse entre líneas, sumada al ímpetu por las bandas de un Jeremy Doku que regresó al once inicial tras un viaje relámpago a Londres por el nacimiento de su hijo, arrinconó a Nueva Zelanda contra su propio arco desde el pitazo inicial del juez principal.
A pesar de un inicio esquivo en la definición y de la intervención del videoarbitraje para anular un tiro penal que se había sancionado de forma preliminar, la insistencia belga encontró su recompensa cerca de la media hora de juego. Tras una serie de rebotes a la salida de un tiro de esquina, Leandro Trossard capturó el balón para decretar la apertura del marcador y otorgar una enorme dosis de alivio a un banco de suplentes que seguía con atención lo que ocurría en el otro compromiso de la llave.
Goles, récords y la mirada puesta en la ronda de eliminación directa
La segunda mitad sirvió para consolidar la exhibición de la escuadra europea y para que sus principales figuras se sacudieran la desconfianza acumulada. Apenas iniciada la etapa complementaria, Trossard firmó su doblete personal con una impecable ejecución de volea que dejó sin opciones a la resistencia rival. Poco después, el emblema y capitán Kevin de Bruyne decoró el resultado con un certero remate cruzado que significó un desahogo absoluto tanto en lo personal como en lo colectivo.
El compromiso también guardó espacio para las estadísticas históricas. El guardameta Thibaut Courtois, quien tuvo una jornada sumamente tranquila debido a la escasa proyección ofensiva de los All Whites, alcanzó la cifra de 18 compromisos disputados en Copas del Mundo, superando la legendaria marca que ostentaba Enzo Scifo y convirtiéndose oficialmente en el futbolista belga con más presencias en la historia del torneo ecuménico.
Aunque Nueva Zelanda ensayó una tibia reacción en el epílogo del partido por intermedio del descuento de Elijah Just, la respuesta de Bélgica fue inmediata. El goleador Romelu Lukaku saltó desde el banco de suplentes para sellar el marcador definitivo y apagar cualquier atisbo de duda respecto al primer lugar del cuadrangular. Con la clasificación en el bolsillo y la punta asegurada de forma agónica por encima de Egipto, la delegación belga ya traslada sus búnkeres de operaciones hacia la sede de Seattle, donde el próximo miércoles 1 de julio iniciará su camino en los mata-mata frente a un tercero que saldrá de una selecta lista compuesta por Corea del Sur, Ecuador, Senegal, Argelia o Austria.















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