La anotación llega como un bálsamo necesario tras una racha adversa de cinco partidos sin ver portería —su último grito databa del pasado 4 de octubre en el empate 1-1 frente a Once Caldas—. Desde su arribo al balompié cafetero para el segundo semestre de la temporada, el artillero guaraní acumula ya cinco celebraciones oficiales, un registro interesante pero que permanentemente está bajo la lupa de la crítica y la exigencia de la hinchada, que le reclama mayor protagonismo desde el vamos en lugar de ser un simple revulsivo de los tramos finales.
El dilema de los minutos contados y la urgencia de ganarse la titularidad indiscutida en el esquema
El impacto inmediato de Duarte en cada aparición plantea un intenso debate en el entorno del Inter Bogotá. Mientras un sector de la prensa y la fanaticada cuestiona por qué el estratega insiste en relegarlo al banco de suplentes dejándolo ingresar únicamente con el tiempo cumplido, los números respaldan su capacidad de aprovechamiento al máximo de las oportunidades que le otorga el destino.
Con esta nueva conquista en territorio extranjero, el delantero demuestra que tiene dinamita pura en los botines, pero también expone la necesidad imperiosa de romper las cadenas de la suplencia. La gran incógnita que deja su gran noche en Colombia es si este tanto bastará para obligar al cuerpo técnico a modificar la pizarra y darle la confianza de arrancar desde el pitazo inicial en los próximos desafíos de alta tensión.
