La noche del sábado se vivió con una energía especial en la Iglesia El Refugio Hermanos Menonitas, donde se desarrolló una nueva edición de Urban Noise, un evento que volvió a demostrar que la música también puede ser una poderosa herramienta para transmitir esperanza, fe y valores.
Desde el inicio, el ambiente estuvo cargado de expectativa. Jóvenes y adultos llegaron con entusiasmo para disfrutar de una propuesta que fue mucho más allá de un concierto. Cada una de las bandas compartió, además de su música, mensajes de reflexión y testimonios que invitaron a los presentes a fortalecer su relación con Dios.
Los organizadores, Ezequiel Aquino y Ana Añazco, dieron la bienvenida al público, agradeciendo el respaldo recibido en esta cuarta edición y animando a los asistentes a vivir una noche de adoración, unidad y transformación.
Uno de los momentos más significativos fue la participación de la viceministra de la Niñez y la Adolescencia, Diana Arguello, quien expresó su respaldo a la iniciativa mediante la Resolución MINNA N.º 704/2026. Durante su intervención también se proyectó una parte de la pelicula paraguaya, El precio del pasaje que habla sobre la concienciación de la trata de personas, con el objetivo de sensibilizar a los presentes sobre esta problemática que afecta a miles de niños y adolescentes.
Al finalizar su participación, jóvenes y adolescentes rodearon a la autoridad para orar por su vida y por la labor que desempeña al frente de la protección de la niñez, en uno de los momentos más emotivos de la jornada.

La música fue protagonista durante toda la noche con las presentaciones de Standarte, Lokono, Jánika, ENAS, PPC, XTREMO y Holy Fire, quienes hicieron vibrar al público con sus interpretaciones. El evento también contó con una destacada presentación del violinista Marcelo Giménez, quien sorprendió con un espectáculo utilizando un violín con luces LED. Como dato destacado, el artista llegó a interpretar este instrumento en la Casa Blanca, un logro que resalta su trayectoria internacional.

El éxito de esta edición fortalece el sueño de sus organizadores: convertir a Urban Noise en un festival de referencia para la música cristiana, con la participación de bandas nacionales e internacionales, siguiendo el modelo de grandes encuentros realizados en ciudades como Río de Janeiro y Buenos Aires.

Para alcanzar ese objetivo, los impulsores del proyecto esperan sumar el apoyo de más iglesias, empresas e instituciones que compartan la visión de seguir ofreciendo a las nuevas generaciones un espacio donde la música, la fe y el mensaje de Cristo sean protagonistas. Con cuatro ediciones realizadas, Urban Noise continúa creciendo y consolidándose como uno de los encuentros juveniles cristianos más importantes del país.














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