Un momento cargado de emoción se vivió durante una campaña evangelística de la misión Aviva, en Ceará, Brasil, cuando un niño subió al escenario junto a su familia para contar lo que, según ellos, ocurrió después de una oración por su salud.
La madre relató que su hijo atravesaba dificultades para escuchar y también presentaba problemas relacionados con la visión, mientras los médicos continuaban investigando las posibles causas. Durante la actividad, un misionero oró por el pequeño e impuso sus manos sobre él.
Después de ese momento, la familia asegura que el niño comenzó a responder a la voz de su madre y pudo repetir algunas de las palabras que ella le decía. La escena provocó una fuerte reacción entre los presentes y terminó con un abrazo entre ambos.
“Fui sanado, y Jesús sigue haciendo milagros”, expresó el pequeño al compartir su experiencia.
El testimonio rápidamente llamó la atención por la espontaneidad del niño y la emoción de su familia. Sin embargo, hasta el momento no se conocen estudios médicos posteriores, como una audiometría o una evaluación especializada, que permitan confirmar clínicamente una recuperación de la audición.
Por esta razón, el caso es presentado como un testimonio de fe y no como una sanidad médicamente comprobada. La familia continúa con el proceso de evaluación de la salud del menor, mientras encuentra en lo ocurrido un motivo de esperanza y gratitud.
De acuerdo con cifras difundidas por la propia misión Aviva, la campaña reunió a 11.085 personas, mientras que 2.278 manifestaron decisiones de fe y se registraron 180 testimonios de sanidad.
Más allá de las cifras, la historia volvió a poner en el centro el valor de la oración para quienes participaron del encuentro. Para la familia del niño, aquel momento representa una experiencia que fortaleció su esperanza y su confianza en Dios.
La fe y la medicina pueden caminar de la mano: mientras la familia continúa buscando respuestas y seguimiento profesional, también sostiene su convicción de que Dios puede obrar en medio de las circunstancias más difíciles.
“Orad unos por otros, para que seáis sanados”. — Santiago 5:16














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