La vida de Sauda estuvo marcada desde muy pequeña por el sufrimiento. Según relató al medio International Christian Concern (ICC), durante años fue víctima de abusos por parte de su padre, quien además ejercía un estricto control sobre la familia y obligaba a sus hijos a practicar el islam.
En medio de esa difícil realidad, la joven conoció el mensaje de Jesucristo y decidió entregar su vida a Él. Lo que para ella significó el inicio de una nueva esperanza, desató la furia de sus familiares. Al enterarse de su conversión al cristianismo, comenzaron a rechazarla y a amenazarla de muerte, por lo que no tuvo otra opción que abandonar su hogar y esconderse.
Sauda asegura que vive con el temor constante de ser encontrada. Incluso confesó que cada vez que ve a personas conocidas vistiendo ropa tradicional islámica teme que hayan sido enviadas por su padre para localizarla. «Mi padre me está cazando», expresó al describir la situación que enfrenta desde que decidió seguir a Cristo.
Pese al peligro, la joven afirma que no piensa renunciar a su fe. Durante este tiempo ha contado con el apoyo de una amiga cristiana, quien la ha acompañado y fortalecido espiritualmente mientras permanece en un lugar seguro.
Aunque reconoce que las heridas del pasado siguen presentes, Sauda asegura que Dios está restaurando poco a poco su vida. Su testimonio refleja la realidad de muchos cristianos perseguidos en distintas partes del mundo, quienes enfrentan el rechazo e incluso amenazas de sus propias familias por mantenerse firmes en su decisión de seguir a Jesús.














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