En una entrevista exclusiva con el mencionado portal, Juan Cruz Cellammare, integrante del equipo impulsor del proyecto, detalló que el contenido fue elaborado con una amplia participación de referentes evangélicos, católicos y profesionales de diversas disciplinas.
Cellammare enfatizó que el objetivo central fue ofrecer una herramienta pedagógica enfocada en la afectividad, el autocuidado y la formación en principios y valores, aclarando que se dejó fuera cualquier enfoque relacionado con la ideología de género.
El proceso de validación institucional requirió cerca de dos años de labor directa con el MEC para realizar los ajustes técnicos y las adaptaciones curriculares correspondientes antes de su aprobación oficial.
Actualmente, el material está dirigido a estudiantes desde el nivel preescolar hasta el tercer curso de la Educación Media, adaptando los contenidos a cada etapa del desarrollo infanto-juvenil.
Según los datos provistos en la entrevista, ya se han impreso y distribuido más de un millón de ejemplares en las escuelas públicas de todo el territorio nacional, integrándose de forma efectiva al sistema educativo estatal.
Cruz Cellammare señaló que los docentes han reportado una recepción sumamente positiva, resaltando que los alumnos asimilan conceptos clave como la prevención del abuso, el cuidado del cuerpo y el fortalecimiento afectivo mediante dinámicas prácticas y personajes especialmente diseñados para el aprendizaje.
PROYECCIÓN INTERNACIONAL
Aunque el material fue cedido al MEC para su impresión y distribución gratuita, el acuerdo establece que cualquier modificación futura deberá realizarse de manera conjunta con el equipo desarrollador original.
El impacto de la iniciativa paraguaya ha trascendido fronteras, despertando el interés de autoridades educativas de otros países latinoamericanos. En ese sentido, Cellammare anunció a Mundo Cristiano que el libro será presentado oficialmente en Costa Rica durante la próxima Asamblea General de la confraternidad evangélica regional, la cual reunirá a delegaciones de más de 22 países con el fin de evaluar su adaptabilidad en la región.
Finalmente, el referente instó a las organizaciones y comunidades de fe a pasar de la observación a la acción, proponiendo proyectos técnicos y educativos que fortalezcan a la familia y los valores en la sociedad.















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