Hace apenas unos días, Orlando Daniel Gill Noldín era uno de los nombres más discutidos por la afición paraguaya. Las críticas en redes sociales, los cuestionamientos de algunos medios e incluso las palabras de un histórico ex capitán de la Albirroja parecían ponerlo en el centro de la tormenta. Pero el fútbol siempre da oportunidades para escribir nuevas historias.

Y Gill aprovechó la suya de la mejor manera.
El arquero paraguayo respondió donde más importa dentro de la cancha. Durante los 90 minutos sostuvo al equipo con intervenciones decisivas y, cuando llegó la definición por penales, volvió a convertirse en la figura excluyente de una noche que quedará grabada para siempre en la historia del fútbol paraguayo.
Mientras todo el país celebra la clasificación a los octavos de final, también resurgió una historia que hoy emociona a miles. Mucho antes de defender el arco de la selección, Orlando comenzó jugando como mediocampista. Luego encontró su verdadero lugar bajo los tres palos en el Club 13 de Junio de Reducto, en San Lorenzo, donde empezó a construir el camino que lo llevaría a cumplir su sueño.
Fue el único futbolista convocado desde la UFI a una selección nacional y, en una entrevista de aquellos años, confesó quién era su gran referente, el legendario arquero alemán Manuel Neuer.

El destino quiso regalarle una escena difícil de imaginar. Años después, Gill terminó enfrentando al arquero que tanto admiraba y fue protagonista de la eliminación de Alemania en una dramática tanda de penales. El joven que alguna vez soñó con seguir los pasos de Neuer terminó dejando fuera del Mundial a la selección de su ídolo.
Por otra parte el club 13 de junio dejo estas palabras al arquero de la seleccion paraguaya.

La perseverancia, el trabajo silencioso y la confianza terminaron imponiéndose sobre las críticas. Orlando Gill no solo ganó un partido; ganó el respeto de quienes dudaban de él y se convirtió en el héroe de una clasificación histórica que hizo vibrar a más de siete millones de paraguayos y dio la vuelta al mundo.
Porque el fútbol tiene estas historias. A veces, el mismo jugador que ayer era cuestionado termina siendo el encargado de regalarle la mayor alegría a todo un país.















Dejá tu comentario