Más de 48 trabajadores y referentes comunitarios participaron de jornadas de entrenamiento en Vigilancia Basada en Comunidad (VBC), impulsadas por la Dirección General de Vigilancia de la Salud (DGVS), con apoyo de facilitadores de Ñeembucú y cooperación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Los nuevos participantes pasan a integrar la Red Tero-Tero, una estrategia que vincula a las comunidades con los establecimientos de salud y las autoridades sanitarias para detectar señales de alerta antes de que puedan convertirse en emergencias de mayor magnitud.
Entre los participantes se encuentran referentes de las comunidades indígenas Tío Gai, Punto y Guida Ichai, del pueblo ayoreo, en Carmelo Peralta, además de un promotor de salud del pueblo Ishir Ybytoso, de Fuerte Olimpo.
EL DESAFÍO DE VIGILAR UN TERRITORIO EXTENSO Y AISLADO
La estrategia adquiere especial importancia en Alto Paraguay, un departamento caracterizado por su gran extensión territorial, baja densidad poblacional y comunidades dispersas. Las distancias, el acceso principalmente fluvial o aéreo y las dificultades que presentan los caminos durante las lluvias pueden retrasar la llegada de asistencia y dificultar los mecanismos tradicionales de vigilancia epidemiológica.
A estas condiciones se suma su ubicación fronteriza y el creciente movimiento de personas y mercancías asociado al desarrollo del Corredor Bioceánico, particularmente en Carmelo Peralta. El territorio también registra poblaciones indígenas y exposición a enfermedades vectoriales, zoonóticas y respiratorias, factores que hacen necesaria una capacidad de detección cercana a las comunidades.
En este escenario, la Vigilancia Basada en Comunidad busca que la primera señal de alerta pueda surgir desde el propio territorio, sin depender exclusivamente de que un evento llegue posteriormente a un establecimiento sanitario.
DE LA SEÑAL A LA RESPUESTA
Durante las jornadas, los participantes fueron capacitados en los principales pasos de la vigilancia basada en eventos: detección, notificación, triaje, verificación, evaluación de riesgos, respuesta y retroalimentación.
También aprendieron a diferenciar la vigilancia basada en indicadores, que utiliza datos sanitarios establecidos, de la vigilancia basada en eventos, que permite identificar señales inusuales comunicadas desde la comunidad.
La Red Tero-Tero incorpora así a agentes comunitarios, trabajadores de salud, informantes clave, docentes, líderes locales y otros integrantes de la población como posibles detectores tempranos de situaciones que podrían representar un riesgo para la salud pública.
Una vez recibida una alerta, los equipos sanitarios locales, distritales y regionales cuentan con procedimientos definidos para verificarla, evaluar su riesgo y activar una respuesta.
UNA RED QUE BUSCA ANTICIPARSE A LAS EMERGENCIAS
El director regional, Dr. Ariel Acuña, acompañó las actividades junto con el equipo de Epidemiología Regional, encabezado por la Lic. Claudelina Estigarribia. La coordinación técnica estuvo a cargo de Bettiana Martínez, responsable de la Dirección de Vigilancia y Respuesta a Emergencias en Salud Pública, y del equipo técnico nacional de la DGVS.
El fortalecimiento de esta red, con apoyo del Fondo para Pandemias y la OPS, apunta especialmente a territorios donde las condiciones geográficas pueden convertir el tiempo de detección en un factor decisivo.
La premisa es sencilla: cuanto antes se detecte una señal, mayores son las posibilidades de verificarla y responder antes de que un riesgo sanitario se transforme en una emergencia. En Alto Paraguay, donde las distancias pueden jugar en contra, convertir a la comunidad en parte activa del sistema de alerta puede marcar una diferencia.














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