En entrevista con RCC Radio, Báez explicó su postura expuesta ante la Comisión de Energía del Senado, que analiza el proyecto relacionado con la exploración de hidrocarburos en el área de Médanos del Chaco.
La dirigente aclaró que las comunidades a las que representa no se encuentran dentro de la zona de Médanos del Chaco, pero recordó que fueron beneficiadas en 1997 con la explotación de gas realizada en la zona, antes de que el área fuera declarada reserva.

En ese contexto, sostuvo que las comunidades indígenas también necesitan servicios básicos y condiciones dignas de vida. “La seguridad eléctrica nos la merecemos todos”, afirmó, al cuestionar la idea de que los pueblos originarios deban permanecer al margen de los avances tecnológicos y del desarrollo.
Báez señaló que mantener las costumbres y la identidad cultural no significa rechazar las posibilidades de progreso. Explicó que las comunidades continúan arraigadas a sus tradiciones, pero al mismo tiempo se adaptan a las condiciones actuales y cuentan con jóvenes que estudian y profesionales que participan activamente en los debates públicos. “No queremos ser una reserva fósil, sino ser parte del Estado y también del desarrollo”, expresó.
DEFENSA DEL AMBIENTE, PERO SIN RECHAZAR EL DESARROLLO
La representante Ishir aseguró que sus comunidades tienen un fuerte compromiso con la conservación de la naturaleza. Como ejemplo, mencionó que poseen una reserva de aproximadamente 4.700 hectáreas en Bahía Negra, prácticamente en estado virgen, y que utilizan menos del 10% de la extensión de sus tierras.
A su criterio, la protección ambiental y el desarrollo no necesariamente deben ser conceptos enfrentados. Consideró que es posible aprovechar responsablemente los recursos naturales y, al mismo tiempo, preservar los ecosistemas. “No hay que desaprovechar las oportunidades de desarrollo que se pueden traer no solo al distrito, sino a la región occidental”, sostuvo.

Báez también reclamó que los propios pueblos indígenas tengan protagonismo en las decisiones que los afectan. Dijo que las comunidades son capaces de expresar qué quieren, qué no quieren y qué consideran beneficioso o perjudicial para ellas.
En ese sentido, cuestionó el papel de algunas organizaciones no gubernamentales que, según afirmó, presentan determinadas posiciones como si fueran necesariamente los intereses de todos los pueblos indígenas.
“Estamos cansados que romanticen nuestras precariedades”, manifestó, al remarcar que las comunidades no quieren que sus carencias sean utilizadas como una imagen permanente de la población indígena.
ENERGÍA Y CAMINOS, PRINCIPALES RECLAMOS
Entre las necesidades más urgentes mencionó el acceso a una energía eléctrica segura y la construcción de rutas de todo tiempo.
Báez describió las dificultades que enfrentan las familias cuando las lluvias dejan intransitables los caminos. Señaló especialmente el impacto que tiene esta situación en los niños que deben trasladarse hasta sus escuelas. “Vivir en aislamiento involuntario cada vez que llueve para mí es un castigo”, afirmó.
La Unión de Comunidades de la Nación Ishir reúne a comunidades de los distritos de Bahía Negra y Fuerte Olimpo. Según los datos proporcionados por Báez, la comunidad de Puerto Diana cuenta con unas 320 familias; 14 de Mayo, con 38; Puerto Esperanza, con aproximadamente 310; Virgen Santísima de Fuerte Olimpo, con 120; y Abundancia de Puerto Olimpo, con alrededor de 140 familias.
Báez explicó además que recientemente dejó el liderazgo de la comunidad de Puerto Diana para continuar con su formación profesional, pero mantiene su participación como secretaria general de la organización que representa a las comunidades Ishir.
“QUEREMOS SER PARTE DEL DESARROLLO”
La dirigente insistió en que la discusión sobre el futuro del Chaco no debería reducir a los pueblos indígenas a una postura contraria a cualquier intervención sobre los recursos naturales.
Su planteamiento es que las comunidades puedan participar directamente, expresar sus necesidades y evaluar los posibles beneficios y riesgos de los proyectos.
También pidió que el debate sobre desarrollo incluya cuestiones esenciales como salud, alimentación, infraestructura y acceso a servicios básicos.
Para Báez, el desafío consiste en encontrar un equilibrio entre la conservación de la naturaleza y el aprovechamiento responsable de los recursos, de manera que las comunidades indígenas no queden condenadas al aislamiento y la precariedad. “Somos un pueblo que necesita salir adelante”, resumió.
Finalmente, sostuvo que la salud debe ocupar un lugar prioritario dentro de las políticas destinadas al Chaco y defendió una convivencia responsable entre las personas y la naturaleza, considerando que los recursos naturales deben ser utilizados de manera sostenible para beneficio de la población.













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