Uno de los puntos más críticos se registra en el tramo que une Fuerte Olimpo con Puerto Guaraní. A unos 20 kilómetros de la capital departamental, el Puente Yacaré ha sido completamente sobrepasado por el desborde de los canales naturales.
Las aguas acumuladas en el «fondo» (zonas de campo adentro) están bajando con gran potencia hacia el río Paraguay, inundando el puente de madera y obligando a los pobladores a improvisar sistemas de cuerdas y alambres para cruzar con sus pertenencias al hombro. Esta situación afecta principalmente a pequeños ganaderos y peones que deben trasladarse a sus retiros de forma obligatoria.
EL «EFECTO PALANGANA» Y EL DRAMA DE LOS MUROS
Bogado explicó la particular situación de las ciudades ribereñas como Fuerte Olimpo, Puerto Guaraní y Puerto Sastre, que cuentan con muros de contención. Si bien estos muros protegen a las ciudades de las crecidas del río, generan un problema inverso cuando hay lluvias intensas: el agua queda atrapada dentro del casco urbano.
Evacuación con motobombas: Los pobladores deben utilizar motobombas, muchas veces precarias y de baja potencia, para extraer el agua acumulada en los patios y zonas bajas de las viviendas.
Riesgo de humedad: Sin un sistema de desagüe pluvial eficiente, el agua estancada genera humedad persistente en las casas y riesgo sanitario.
Ciudades sin defensa: Localidades como Bahía Negra, Carmelo Peralta y Puerto Casado carecen de estos muros, quedando totalmente expuestas cuando el nivel del río supera los 6 o 7 metros.
AISLAMIENTO TERRESTRE Y ASISTENCIA LIMITADA
La conectividad terrestre sigue siendo el «talón de Aquiles» de la región. Aunque Carmelo Peralta cuenta con camino de todo tiempo, hacia el norte (Toro Pampa, María Auxiliadora, Bahía Negra), el tránsito es casi imposible sin tractores debido a los cortes en las rutas.
La Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) ha enviado kits de víveres que llegan hasta Carmelo Peralta por tierra y luego son distribuidos por barco hacia el norte. Sin embargo, los pobladores señalan que la asistencia es esporádica.
Ante la ausencia de una respuesta estatal constante, los ganaderos de la zona se han visto obligados a autogestionarse, colaborando con combustible y maquinaria propia para tratar de habilitar los tramos más críticos y permitir el paso de camiones transportadores de ganado.














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