«Nuestra capital está en terapia intensiva», es la expresión que resume el diagnóstico de Núñez sobre la situación de Asunción, una ciudad que, según manifestó, está «adoleciendo» y «agonizando» como consecuencia de años de desorden y una gestión municipal deficiente.
En una entrevista, la futura jefa comunal sostuvo que la confianza recibida en las urnas representa un mandato ciudadano para trabajar en la recuperación de la capital, más allá de las diferencias partidarias. Aseguró que su compromiso es cumplir las propuestas presentadas durante la campaña, con énfasis en el trabajo diario, el manejo responsable de los recursos públicos, la transparencia y la eliminación de prácticas que contribuyeron al deterioro institucional.
«Les prometí coraje para tomar las decisiones y hacer que el dinero del contribuyente se respete y se invierta realmente en las obras y los servicios que merece la ciudad», expresó.
Núñez también destacó que recorrer los 69 barrios de Asunción le permitió conocer de cerca las necesidades de los vecinos y mantener contacto con ciudadanos de distintas afiliaciones políticas. Afirmó que recibió respaldo de sectores diversos, incluidos electores colorados, y que su campaña buscó superar las diferencias partidarias con una convocatoria centrada en la recuperación de la ciudad.
UNA TRANSICIÓN CON INFORMACIÓN LIMITADA
Uno de los principales obstáculos que enfrenta la administración entrante es la falta de información suficiente para determinar con precisión el estado en que recibirá la Municipalidad. Núñez señaló que el proceso de transición todavía no permitió acceder a todos los datos requeridos a las distintas dependencias municipales.
La intendenta electa calificó a la institución como una «caja negra» y cuestionó el desorden existente, así como las limitaciones de la información proporcionada hasta el momento. Indicó que su equipo está solicitando documentación a las diferentes direcciones y que incluso recurrió a la Contraloría General de la República para exigir mayores datos sobre la situación institucional.
Explicó que recién después de asumir formalmente, el martes 3 de noviembre, podrá contar con información más completa y fidedigna sobre las condiciones administrativas, financieras y operativas de la institución.
Esta falta de datos también representa una dificultad para establecer qué compromisos de campaña podrán concretarse durante los primeros 100 días de gestión. Núñez reconoció que existen variables que todavía no puede controlar y que parte de su planificación tuvo que elaborarse sobre la base de estimaciones, debido a la falta de acceso a información pública municipal.
No obstante, aseguró que las metas anunciadas durante la campaña fueron planteadas porque considera que las soluciones son posibles. Se comprometió a comunicar desde el primer día qué encontró, cuáles son las dificultades y qué medidas podrán ejecutarse.
«Una de las principales promesas que le hice a la gente fue destapar la olla, contarle qué se hace con su dinero y transparencia radical desde el día número uno», afirmó.
LOS PROBLEMAS DE ASUNCIÓN NO TIENEN COLOR POLÍTICO
Otro de los ejes de su planteamiento es la necesidad de construir acuerdos con la Junta Municipal, donde deberá articular su gestión con concejales de diferentes sectores políticos.
Núñez aseguró que trabajará tanto para quienes la votaron como para quienes respaldaron otras candidaturas, y sostuvo que su objetivo será recuperar la confianza de toda la ciudadanía mediante resultados concretos.
Durante el acto de entrega de certificados de la Justicia Electoral, dijo haber transmitido a los integrantes de la Junta Municipal que su elección no constituye un reconocimiento personal, sino un mandato ciudadano para gobernar adecuadamente Asunción.
«Así como los problemas no distinguen color, las soluciones tampoco deberían tenerlo», fue el planteamiento que llevó a los concejales.
Como ejemplo, señaló que un bache puede ocasionar daños al vehículo de cualquier ciudadano, independientemente de su afiliación política. Lo mismo ocurre con las deficiencias del transporte público o el abandono de los espacios públicos. Por eso, consideró necesario dejar atrás la confrontación electoral y concentrar los esfuerzos en resolver los problemas que afectan a todos los habitantes.
La intendenta electa confirmó que, una vez que asuma, se reunirá con todos los concejales para establecer mecanismos de coordinación entre la Intendencia y la Junta Municipal. Aunque ya hubo algunos intercambios de mensajes, explicó que decidió esperar a que disminuyera la turbulencia política posterior a las elecciones para iniciar conversaciones más sólidas.
Su propuesta es que las diferencias se discutan sobre la base de ideas, proyectos y soluciones, buscando acuerdos que permitan trabajar conjuntamente durante los próximos cinco años.
RECUPERAR LA CIUDAD, EL DESAFÍO DE LA NUEVA ADMINISTRACIÓN
Núñez asume con el compromiso de enfrentar una crisis municipal que, según su diagnóstico, no se limita al deterioro visible de las calles, sino que también alcanza el funcionamiento interno de la institución y la administración de los recursos públicos.
La intervención municipal previa, según recordó, dejó al descubierto problemas de gestión que también se reflejan en las condiciones de la ciudad. Frente a ese escenario, planteó una administración con decisiones firmes, rendición de cuentas y apertura a la participación ciudadana.
El primer desafío será conocer la verdadera dimensión del problema. El siguiente, convertir ese diagnóstico en un programa de recuperación con prioridades, plazos y resultados verificables. Para ello, necesitará no solo capacidad de gestión desde la Intendencia, sino también acuerdos con la Junta Municipal y colaboración de los contribuyentes.
La promesa central de Núñez es que la ciudadanía conozca desde el comienzo qué recibe la nueva administración, cómo se utiliza el dinero público y qué puede esperar de su gobierno municipal.














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