El ingeniero Echauri explicó que la avenida se sitúa geográficamente en el punto más bajo de las cuencas de la zona, lo que provoca la acumulación de grandes volúmenes de agua en días de lluvia. Para revertir esta situación, el MOPC ejecuta una intervención estructural dividida en dos etapas clave: la hidráulica y la vial.
«Con este proyecto lo que hacemos es captar toda el agua, canalizarla de forma rápida y segura para evacuarla hacia los arroyos San Lorenzo y Mbocayaty», señaló Echauri, asegurando que no se trata de un arreglo esporádico, sino de una solución de fondo.
Una vez resuelto el problema de drenaje subterráneo, se procederá a la pavimentación total de la calzada utilizando hormigón hidráulico (pavimento rígido) de 23 centímetros de espesor. Esta estructura, que mantendrá las dimensiones geométricas actuales de la avenida, está calculada para soportar el intenso tráfico pesado y de colectivos con una vida útil estimada de 20 años.
DEBATE POR CANALES ABIERTOS Y PLAN DE DESVÍOS
Uno de los puntos que aún se encuentra bajo análisis es si los canales de drenaje exteriores se mantendrán abiertos o se cerrarán. Aunque los diseños iniciales contemplan canales abiertos para acelerar la evacuación, la municipalidad local ha propuesto clausurarlos debido al riesgo latente de que la ciudadanía los utilice como vertederos clandestinos. «Personalmente optaría por cerrarlos, ya que los nuevos drenajes subterráneos están capacitados para evacuar toda el agua y la basura acumulada generaría graves problemas de mantenimiento», admitió el ingeniero.
Respecto al impacto comercial y vial, Echauri indicó que las intervenciones se realizan en tramos cortos de unos 500 metros para mitigar los perjuicios económicos. Cada sector intervenido toma entre tres y cuatro meses en ser finalizado. Para ello, se coordinan desvíos con bacheo y señalización en calles alternativas junto con las municipalidades y comisiones vecinales.
Finalmente, reconoció que, aunque el cronograma marcha adelantado, los trabajos enfrentan retrasos diarios al toparse con cañerías y cableados imprevistos de la ESSAP y la ANDE, instituciones que acompañan las tareas en el sitio para resolver las interferencias de servicios de manera inmediata. El contrato de la obra contempla un plazo total de dos años, estimando su finalización para enero de 2028.















Dejá tu comentario