El punto más escandaloso de la jornada se centró en el complejo comercial conocido como «Manzana T». Este predio, propiedad de la previsional y ubicado en la intersección de las avenidas Mariscal López y San Martín —uno de los nudos comerciales más caros del país—, se ha convertido en el símbolo de la negligencia administrativa.
Vallejos reveló que, tras la «recuperación» del predio en 2024, existen más de 30 locales comerciales activos que no poseen contrato firmado con el IPS. Esta situación no solo implica una pérdida multimillonaria en concepto de alquileres que deberían alimentar los fondos de salud y jubilaciones, sino que abre la puerta a la sospecha de recaudaciones paralelas.
«Es inadmisible que bancos y restaurantes de primer nivel operen en propiedad del IPS sin un respaldo contractual. Esto genera una discrecionalidad total donde el dinero fluye, pero nadie sabe a dónde va a parar», fustigó la legisladora.
CONTRADICCIONES EN EL «AGUJERO NEGRO» FINANCIERO
La salud financiera del ente fue otro escenario de confusión. La Dirección de Administración y Finanzas presentó cifras que Vallejos calificó de «absurdas». En un mismo informe, la deuda con proveedores de medicamentos fluctuó entre 180, 700 y 990 millones de dólares, dependiendo de si se hablaba de deuda corriente, refinanciada o total.
Esta incapacidad para definir el pasivo real de la institución impide cualquier planificación sanitaria seria, condenando a los asegurados a una falta crónica de fármacos e insumos básicos, mientras el presupuesto se diluye en refinanciamientos cuyos intereses devoran el capital operativo.
LA CAÍDA DELIBERADA DE SERVICIOS PARA FORZAR TERCERIZACIONES
La diputada puso el dedo en la llaga sobre un modelo de gestión que parece diseñado para el fracaso interno. Cuestionó por qué el IPS, poseedor de una de las lavanderías industriales más grandes de la región, prefiere pagar G. 129.000 por el lavado de sábanas a empresas externas.
Esta lógica de «dejar caer la casa» se repite en servicios de imágenes y laboratorios. El patrón detectado sugiere que, al no invertir en mantenimiento preventivo o insumos para los equipos propios, la administración se ve «obligada» a contratar servicios tercerizados, generalmente a costos mucho más elevados que la gestión directa.
UN PRESIDENTE EN «OTRA GALAXIA»
Finalmente, Vallejos expresó su profunda preocupación por la actitud del Dr. Jorge Brítez. Según la parlamentaria, el titular del IPS admitió durante la reunión haberse enterado de varias irregularidades a través de las preguntas de los diputados.
«Es desolador que el responsable de la salud de millones de paraguayos viva en un ‘termo’. Si el presidente no conoce su propia gestión, entonces ¿Quién está realmente al mando del timón del IPS?», concluyó la legisladora, quien anunció una intervención técnica inmediata para forzar la transparencia que el directorio se niega a brindar.














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