El procedimiento contó con la cobertura coordinada de la Policía Nacional para los registros internos y el respaldo estratégico de las Fuerzas Armadas, encargadas de reforzar la seguridad del perímetro exterior y de facilitar la logística de transporte para los agentes penitenciarios trasladados desde otros penales del país.
En contacto con RCC Radio este lunes, el Cnel. Rubén Peña, director de Establecimientos Penitenciarios, explicó que, explicó que la inspección masiva responde a una planificación conjunta de seguridad orientada a alcanzar tres metas principales:
Desarme y desarticulación: Incautar armas de fabricación casera o industrial dentro de los pabellones para neutralizar eventuales amotinamientos o hechos de violencia entre reclusos.
Filtro de comunicaciones no autorizadas: Decomisar teléfonos celulares y dispositivos tecnológicos que puedan ser empleados para la extorsión o la coordinación de actividades ilícitas desde el interior del penal.
Erradicación de sustancias y alcohol: Desmantelar el tráfico interno de drogas y bebidas alcohólicas mediante la revisión exhaustiva de cada sector de la penitenciaría.
«Esta requisa general es la primera que hacemos de esta magnitud desde el Operativo Veneratio y forma parte de un plan general diseñado con las fuerzas públicas», explicó el Cnel. Peña, quien detalló que los equipos de inspección continúan desplegados en los pabellones y que el balance de las incautaciones se dará a conocer de forma pública una vez concluidos los procedimientos.














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